La cuestión es simple: O los burócratas, chambones o globeros, respetan a la mayoría que les paga el salario, o esa mayoría, espero, debe desalojarlos a votazos. Los automovilistas somos amplísima mayoría.
Después viene el peaje (ruta Luque San Bernardino). Instalaron unas vallas que se abren o cierran según se abona la carga, solamente que como el cobro es “a sangre”, es decir realizado por funcionarios y no en forma informática como podría esperarse en 2026, el paso se ralentiza enormemente. En la cúspide de la temporada creo que eso va a ser una versión nacional del Infierno y no por culpa de ningún dios, sino por la falta de respeto que los recaudadores tienen por el público. También merecen votazos en el culo, de despedida.
Se agregan las “recomendaciones” del MADES (ministerio del Ambiente y “desarrollo sostenible”), madriguera de complacientes del Foro Económico Mundial que, con entusiasta apoyo mediático, pretende estigmatizar al lago Ypacaraí con estadísticas cada vez menos claras, menos precisas y más atemorizantes que se niega, el MADES, a someter a revisión científica, seguramente para lograr apoyo en la opinión pública para los préstamos que financian sus proyectos.
No estoy discutiendo el impacto que la agricultura de la zona de Areguá e Itaguá y las cloacas no tratadas de los municipios de Capiatá y San Lorenzo causan al lago. Estoy señalando que no todas las playas del lago reciben igual impacto y que las de San Bernardino son las menos impactadas.
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Tampoco estoy diciendo que no haya que ejecutar los proyectos de cuidado ambiental: Estoy diciendo que la información no es precisa y que oculta partes de la verdad.
Y desconozco cómo se resolvió la disputa entre la municipalidad de San Bernardino y los locales que contribuyen a su vida nocturna, aunque creo, en esta materia que, aunque los derechos de los vecinos a la tranquilidad deben ser prioridad, la intendencia se maneja de un modo poco institucional.
La intendencia da la impresión de obedecer instrucciones oligárquicas a falta de respuestas institucionales basadas en argumentos programáticos o filosóficos. Pero reitero que lo digo sin mayor conocimiento porque hasta que salí de vacaciones, esa era la situación.
Los gobiernos existen solamente para satisfacer a los gobernados y para ninguna otra cosa. No hay ningún “derecho divino” o ningún determinismo histórico por el que los gobiernos existan fuera de la obligación de satisfacer a los gobernados.
Así que dejen de joder y hagan las cosas más cómodas para la gente! Carajo!
evp@abc.com.py