La ciudad del caos

San Bernardino sigue mostrando que la gestión municipal deja mucho que desear. Bajo la administración del intendente Emigdio Ruiz Díaz (ANR), las decisiones se toman de manera arbitraria, con criterios insospechados, lo que genera desconfianza y malestar en un gran porcentaje de la ciudadanía. La prohibición de que discotecas sigan funcionando en el anfiteatro José Asunción Flores es un ejemplo reciente.

Se anunció que la medida era, en general, para los emprendimientos que generen “ruidos molestos” a los residentes del entorno del sitio que construido para espectáculos. Sin embargo, terminó aplicándose de manera selectiva, permitiendo algunos eventos en el lugar y bloqueando otros, sin una explicación convincente, dejando al descubierto un manejo que afecta la vida cultural de la ciudad.

Los problemas en cuanto a servicios también son evidentes. La recolección de residuos es deficiente y se agrava durante la temporada alta; el tránsito en los accesos principales es un gran desorden, con congestionamientos y riesgos que, por la experiencia de cada año, la municipalidad es incapaz de controlar y planificar.

Son falencias que demuestran que la ciudad carece de una administración capaz de anticipar problemas y de plantear soluciones efectivas. Es más, Ruiz Díaz se encargó de crear caos en San Ber.

Para colmo, el intendente no se cansa de cometer errores tan absurdos como graves. Un caso de no creer es la remoción del busto del Gral. Bernardino Caballero de la plaza que lleva el nombre del fundador de la ciudad.

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Intentó justificar su increíble medida afirmando que “el pueblo se lo pidió”, lo que, claramente, no fue más que otra excusa para tratar de cubrir una acción arbitraria e incoherente.

No respetó la memoria histórica de la ciudad y del país, evidenciando falta de sensibilidad y de transparencia en la toma de decisiones, como una burla a los ciudadanos.

En conjunto, estos antecedentes reflejan una gestión municipal improvisada y una ineptitud del intendente Ruiz Díaz. Las acciones parecieran responder a “excitaciones emocionales” puntuales, cuando la ciudad requiere de una planificación coherente y sostenible.

San Bernardino, como zona turística emblemática del país, necesita y merece una administración responsable, que actúe con equilibrio y tenga una visión a corto, mediano y largo plazo, con respeto a su gente, a la esencia de la ciudad y su historia. Actualmente, la gestión comunal dista mucho de reunir tales características.

faustina.aguero@abc.com.py