Ann Herbert creó la frase: Practice random kindness and senseless acts of beauty (Practica al azar actos de bondad y actos de belleza sin sentido), que se convirtió en slogan de movimientos pacifistas. El libro de Herbert, Bondad Espontánea y Actos de Belleza sin Sentido, se publicó en febrero de 1993 y trata sobre historias reales de hermosos actos de bondad.
Sin lugar a dudas la publicación no solo impactó en el cine y la literatura ya que en distintos lugares del mundo, hoy existen grupos que comparten actos de bondad espontáneos, y celebran el Día Mundial de los Actos de Bondad al Azar cada 17 de febrero, que este año será el próximo martes. La intención es fomentar pequeños y fugaces gestos altruistas que generen buena energía entre seres planetarios.
Me siento muy identificada, porque considero que ser amable mejora el mundo que nos rodea y también amo la belleza sin sentido de esa florcita azul o la del diente de león que crece a la vera del camino o cómo, hasta en la basura, un lugar inesperado, regalan su belleza espontánea los lirios del campo.
En este caso, la belleza sin sentido está en el acto de bondad aleatorio. Copiar un poema y dejarlo en un carrito del supermercado. De tanto en tanto ir a un lugar público y dejar olvidado un buen libro o colocar una flor en el dintel de una puerta desconocida. Enviar, a veces, un anónimo ramo de flores a una amiga que está atravesando un mal momento.
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Por lo general, es la gente que quiere salvar al mundo la que lleva a cabo estos anónimos actos de amabilidad, cuya efímera belleza no tiene otro interés que beneficiar a seres extraños o conocidos, sin que estos se enteren de dónde vino el hecho afectuoso.
Además de mejorar el propio bienestar emocional, un simple acto de bondad también mejora la energía del entorno, por ejemplo dejar pasar a alguien en la fila, dar un cumplido, ayudar a subir escaleras a un anciano.
Dice la IA que está demostrado científicamente que estos actos de belleza bondadosa aumentan la oxitocina y reducen el estrés, mejorando el estado de ánimo, tanto de quien da como de quien lo recibe, además fomentan la conexión comunitaria y la empatía. No cuesta nada enviar un mensaje de apoyo a cualquier amiwi que lo necesita.
Darle paso al vehículo que intenta cruzar esa larga fila que no se mueve y donde vos estás, sostener la puerta, ceder el asiento, ayudar al vecino regando sus plantas, recoger la bolsa de plástico que vuela en la vereda y ubicarla en el basurero cercano. Son actos que no esperan recompensa y que pueden alegrar nuestro día y el de otras personas.
Dice Khalil Gibran que la ternura y la bondad no son signos de debilidad y desesperación, sino manifestaciones de fuerza y resolución.