El Diálogo que nos falta

Toda crisis implica también una oportunidad. La situación actual no debe hacernos olvidar todo lo bueno que ha construido Paraguay en su camino al grado de inversión; por el contrario, es el momento de precautelarlo. Las discusiones en Asunción sobre la fortaleza del fisco resuenan en los grandes centros financieros, donde el país ha colocado con éxito sus bonos. Para que este logro financiero se traduzca en bienestar, el país debe resolver un “atolladero” complicado: un Estado que gasta mal, no recauda lo necesario y adeuda a sus propios motores económicos, pone en riesgo su credibilidad.

La solución no debe ser un antibiótico que solo reduzca los síntomas, sino una cirugía programada en 4 fases, dentro de un plan articulado entre el Gobierno y la sociedad civil, que construya una solución estructural.

1. Manejo de la Deuda Interna mediante un Fideicomiso de Administración de Pasivos.

Se propone la constitución de un Fideicomiso de Administración y Pago, actuando como un patrimonio autónomo e inembargable, destinado a extinguir la deuda comercial de USD 1.000 millones con proveedores. Bajo este esquema, los proveedores suscriben una cesión de sus derechos de cobro al Fideicomiso, el cual procede a la cancelación inmediata de las obligaciones utilizando una línea de financiamiento estructurada a 10 años con organismos multilaterales (BID, CAF, Banco Mundial).

Esta arquitectura financiera es la solución técnica para el sistema de contabilidad de caja, ya que el desembolso masivo inicial es ejecutado por el Fideicomiso con fondos externos (impacto neutro en el Tesoro hoy). El Estado, por su parte, programa aportes anuales de capital e intereses al Fideicomiso, lo que permite distribuir el impacto en el déficit fiscal de manera prorrateada (estimado entre un 0,1% y 0,2% del PIB anual). Este diseño transforma una deuda vencida y exigible en una obligación financiera sostenible, garantizando el cumplimiento de la meta de convergencia del 1,5% para 2026 y reactivando de inmediato la cadena de pagos nacional.

Para garantizar la inmediatez, se propone un mecanismo de ‘vía rápida’ (Fast-Track)con la banca local como puente, asegurando que los proveedores reciban sus fondos en 30 días, mientras se perfecciona el desembolso multilateral de largo plazo con tasas soberanas. Esta alternativa de solución a esta problemática o una similar debería ser explorada por los expertos de Hacienda de tal manera a no perder el grado de inversión.

2. Mejora del Gasto

No podemos pedir más recursos sin antes demostrar que cada guaraní cuenta. El compromiso inicial debe ser capturar el 3,9% del PIB que hoy se pierde en ineficiencias, según el BID. Esto significa aplicar con rigor la Ley de Suministros para eliminar sobrecostos mediante Inteligencia Artificial y profesionalizar el Servicio Civil. Limpiar la casa es la única forma de recuperar la autoridad moral frente al contribuyente, priorizando siempre los programas sociales eficientes destinados a la población en situación de pobreza.

3. Fortalecimiento Fiscal

Ningún país se sostiene con una presión tributaria del 11%, además de atacar la informalidad y mejorar el gasto, el Estado necesita mas recursos. No hay almuerzo gratis, la única via es revisar las contribuciones para generar los ingresos que necesitamos y pergeñar el país que queremos. Por ejemplo, debido a la alta informalidad darle al IVA una función formalizadora (Uruguay , Chile) puede generar mas ingresos, revisar el gasto tributario pueden ser la fuente de los ingresos que se necesitan, y por ultimo revisar las contribuciones que ya se pagan.

Este esfuerzo del ciudadano no debe ser un cheque en blanco: debemos crear un Consejo Ciudadano de Vigilancia Fiscal, (o algo similar) el cual certificara metas reales de eficiencia en los servicios públicos y así habilitar el uso de los recursos que se recauden, que solo deberían ir a financiar el fortalecimiento de la inversion social (salud, educación y programas sociales) e Infraestructura necesaria tanto física como digital.

4. Seguridad Social y Empleo:

Ningún plan fiscal será sostenible si no abordamos la crisis de seguridad social. Es urgente una Reforma de la Caja Fiscal, de manera consensuada y conversada y para frenar el déficit estructural antes de que consuma todos los impuestos del ciudadano. Paralelamente, debemos fortalecer el IPS, eliminando las barreras a la formalización del empleo, profesionalizando sus servicios y trabajando en una gobernanza de este siglo.

Conclusión

De nada valdrán las medidas propuestas , si la hacemos por partes , de forma aislada y no de manera sistémica pues lo que se propone es resolver un problema estructural del País. No es aconsejable elegir lo que más gusta; la mas apremiante, la más sencilla o la que me resuelve un problema coyuntural. Esto implica un enorme esfuerzo financiero de los contribuyentes. Alcanzar un acuerdo de esta envergadura requiere de un diálogo franco y sostenido, entre el Gobierno y la ciudadanía; sin ello la construcción de institucionalidad seguirá siendo incierta.