Política y Pascua joven

Desde Domingo de Resurrección de Cristo, estamos en Pascuas. Desde el Domingo de Ramos celebramos la Semana Santa, todos los años obedeciendo al calendario litúrgico. Esta vez, se observó mucha cantidad de jóvenes que fueron a retiro a meditar, orar y reflexionar. Que bueno que todas las iglesias de distintos credos, convoquen a jóvenes a vivir esa experiencia y revivir los momentos dolorosos de Jesús hasta llegar a la gloria de la resurrección, que viene a ser el vencimiento de la muerte y lograr la vida eterna con la, salvación.

Siempre es hermoso observar los coros de los chicos y las chicas que alaban a Dios, con esas voces angelicales y maravillosas. Si uno se fija bien, en esos rostros juveniles se expresan la fe profunda y el agradecimiento a Nuestro Señor. Es bueno, que ellos toquen los instrumentos y usen sus cuerdas vocales para glorificar al Creador y a su hijo único que vino a Salvarnos del pecado y de la muerte. Revivir los momentos de la última cena, el lavado de los pies, la traición de Judas y la crucifixión. Mira un poco, que Pilatos libero a Barrabás qué era delincuente y castigo a Jesús qué era inocente. Algo que sucede hasta hoy. Aunque pasaron 21 siglos, los fiscales y jueces paraguayos hacen lo mismo, porque vemos impunes a muchos delincuentes y van a la cárcel por bagatelas, o gente inocente.

Por eso, Monseñor Ricardo Valenzuela en su homilía de Caacupé, de domingo de pascuas, dijo que jueces y fiscales son cobardes y no tienen la valentía y el coraje de impartir justicia. Y la sociedad se encuentra a su suerte, del sálvese quien pueda. No hay seguridad ni en las casas, ni en las calles, ni en los colectivos.

Tampoco encontrás justicia cuando vas a llevar tu denuncia a comisarías y fiscalía y tu carpeta no corre. Sabemos que la fiscalía tiene 6 meses para investigar y reunir las pruebas. También cuando el juez debe dictar sentencia, es muy permisivo con el delincuente. Y la víctima sale impotente e indignada, sin poder hacer nada. Es que poderoso caballero es don dinero. Si tu abogado es muy famoso y caro, tal vez tengas un poco más de chance. Pero los que recurrimos a la justicia, estamos en desventaja, ya que no podemos pagar abogados costosos y mediáticos. Tenemos que conformamos con defensores públicos. Algunos y la mayoría, sin preparación y con pocas ganas de trabajar. Así las cosas, el pueblo pierde las esperanzas, ya que todo es compra y venta de sentencias.

Por eso, monseñor Ricardo Valenzuela, instó a la gente encargada de impartir justicia, a realizar su trabajo en forma, a favor de los pobres y desprotegidos.

La esperanza es nuestra hermosa juventud sana y estudiosa. Que práctica y ama los deportes, la lectura y las artes. Y se acerca a las Iglesias, leyendo la Biblia y cantando. Servir a Dios, es servir al prójimo. Jesús tiene que resucitar en nuestro corazón y nuestra mente. Mientras haya corrupción, robando todas las arcas del Estado, Jesús seguirá en la Cruz. Y mientras falten escuelas, hospitales y justicia. Si hay niños en la calle con hambre y abandono, Jesús no resucitará. Mientras haya pobreza, ignorancia y explotación. Pensemos en el gran sacrificio del Hijo de Dios, en dar su sangre por la humanidad. Pensemos en su calvario y su agonía por amor a nosotros y darnos la salvación. Todo eso no puede quedar ahí nomas. Tenemos que vivir ese amor todos los días y luchar contra el odio y la violencia. Si verdaderamente somos cristianos, tenemos que dar ejemplos y testimonios. Todos los políticos en plena campaña, tienen que entrar en conciencia y en compromiso. Necesitamos que alguien venga a limpiar como Jesús hizo con los mercaderes en el templo. Estamos llenos de hipócritas y Fariseos. Ojalá renazcan los valores, la ética, el amor al prójimo y el patriotismo. Esa es la idea central y el mensaje de Pascuas de Resurrección. Aleluya.

Aleluya.