Peña miente; el Alto Paraguay sufre

En un reciente discurso dirigido a los jóvenes, el presidente Santiago Peña decía que en el “Paraguay no hay departamentos ni distritos pobres, solo corren desde atrás”. Alegaba también que el país tiene agua, tierra y energía, y pedía a los jóvenes ser ágiles, correr y moverse más rápido para poder llegar lejos; “podemos hacerlo”, insistía el primer mandatario.

“Solo existen algunas zonas de nuestro país que están corriendo desde atrás y que, si les damos una ayuda, van a acercarse; es un poco lo que Paraguay está haciendo”, afirmaba el presidente Peña.

La realidad golpea con fuerza a ese discurso. El propio Instituto Nacional de Estadística (INE) ubica al departamento de Alto Paraguay como el más pobre del país, de acuerdo con los últimos datos del censo poblacional. La explicación es tan clara como contundente: la pobreza en esta región responde a la histórica falta de infraestructura básica, principalmente caminos de todo tiempo y servicios de salud adecuados.

La contradicción es evidente. Mientras desde el poder se niega la existencia de pobreza estructural, en el Alto Paraguay miles de familias vuelven a quedar aisladas cada vez que llueve. La ausencia de caminos transitables condena a comunidades enteras a vivir en condiciones indignas, con acceso limitado a alimentos, atención médica y oportunidades económicas.

La ayuda que el propio mandatario menciona como clave para “acercar” a las regiones rezagadas lleva décadas sin materializarse en el Alto Paraguay. Lejos de estar “corriendo desde atrás”, el departamento apenas logra avanzar, atrapado en un abandono histórico que refleja la desidia de sucesivas administraciones.

Es cierto que debemos correr y movernos más rápido para llegar lejos, y que podemos hacerlo. Pero para ello necesitamos esa ayuda que usted mismo menciona, presidente Santiago Peña. Sea patriota y proceda a reencauzar su gestión de gobierno hacia los olvidados pobladores de esta región chaqueña en lo que resta de su mandato. Ordene la licitación para la construcción de un camino de todo tiempo que llegue hasta Fuerte Olimpo.

¿Qué ejemplo pretende dar a los jóvenes si, por un lado, afirma que no existe pobreza en nuestro país, mientras que en la realidad numerosas familias son condenadas a vivir en un aislamiento permanente, con todo el sufrimiento social que ello implica? De usted depende poner fin a una de las mayores injusticias que padecen los pobladores del Alto Paraguay. Es el momento de garantizar caminos de todo tiempo.

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