El mejor regalo para la niñez paraguaya

El Día del Niño nos presenta una oportunidad propicia para reflexionar cuánto hemos avanzado en Paraguay en la promoción de los derechos de los niños y niñas, así como en la generación de las mejores condiciones para su desarrollo integral.

Reducir la pobreza, elevar la calidad educativa, aumentar la productividad y construir una sociedad más equitativa son desafíos que Paraguay enfrenta desde hace tiempo. Y en el análisis estratégico de cuáles son los caminos que pueden aportar soluciones a estos grandes retos hay una respuesta clave: invertir en la primera infancia.

Esta etapa de la vida, que abarca desde la gestación hasta los ocho años, constituye una ventana de oportunidad única para sentar las bases del desarrollo social y económico. Durante los primeros años de una persona se desarrolla gran parte de la estructura cerebral que sustenta el aprendizaje, la salud física, mental y las habilidades socioemocionales. Cerca del 90 % del desarrollo cerebral ocurre antes de los cinco años, cuando se forman más de un millón de conexiones neuronales por segundo, un ritmo que nunca vuelve a repetirse.

Investigaciones realizadas por el premio nobel de economía, James Heckman, y que han tenido gran difusión internacional en el año 2016 a través de su publicación “El beneficio en el ciclo de vida de un programa influyente en la primera infancia”, demuestran que las inversiones realizadas en los primeros años de un niño producen los mayores rendimientos de todo el ciclo de vida. Sus estudios revelan que los programas integrales de desarrollo infantil temprano pueden generar retornos de hasta un 13 % anual por niño, gracias a mejores resultados en educación, salud, empleo y productividad.

Por eso, garantizar una atención integral a la primera infancia es una inversión estratégica para el desarrollo económico y el fortalecimiento del capital humano de un país.

Invertir más en la infancia no siempre implica aumentar el gasto sino fortalecer la eficiencia en la inversión con el objetivo de lograr una mayor equidad, identificando las necesidades de los niños y niñas más vulnerables, coordinando servicios, evitando duplicaciones y midiendo los resultados.

En materia de políticas públicas para la infancia, Paraguay cuenta con avances importantes para seguir construyendo un futuro con más oportunidades para la niñez y adolescencia y por ende, para todo el país. Los esfuerzos para ampliar los servicios de salud materno-infantil, el fortalecimiento de las políticas de protección social, el impulso de programas de nutrición, la expansión de la educación inicial y acompañamiento a madres, padres y cuidadores reflejan que existe una creciente comprensión de la importancia de actuar desde el comienzo de la vida. En este contexto, la implementación del Programa Nacional de Atención Integral para el Desarrollo de la Primera Infancia “Semillas del Futuro” representa un paso relevante que conlleva la coordinación intersectorial para garantizar que más niños y niñas alcancen su máximo potencial.

El desafío ahora es profundizar y acelerar estos avances e inversiones para que esas intervenciones integrales se conviertan una realidad para cada niño y niña paraguayos.

Desde UNICEF estamos convencidos que situar a la primera infancia en el centro de las políticas públicas no es solo una decisión técnica acertada: implica una visión de país. Porque cada niño y niña que recibe el cuidado, la nutrición, la protección y los aprendizajes que necesita desde el comienzo de la vida se convierte en una fuerza capaz de transformar el futuro.

Es el mejor regalo que podemos ofrecer a la infancia paraguaya, hoy y siempre.

*Representante de UNICEF - Paraguay