No se trata de posicionarse en contra de una nucleación política, sino de advertir los peligros de que el poder se concentre en un solo sector. Más allá de los espacios de corrupción que se abren cuando las decisiones quedan en pocas manos, la falta de contrapesos suele derivar en postergación y desidia de los sectores más vulnerables.
La mayoría de los distritos itapuenses ha contado históricamente con administraciones coloradas. En los municipios donde se logró la alternancia, en cambio, se evidencia un mayor control sobre los recursos públicos. Esto no significa definir de antemano quiénes administrarán mejor, sino que el cambio permite que los sectores opositores ejerzan un control efectivo sobre el oficialismo de turno. El ejemplo más claro es Encarnación, la cabecera departamental. La llegada de la Alianza al frente de la comuna obligó al Partido Colorado a asumir el rol de oposición.
Además, empujó al actual candidato oficialista a apostar por una campaña alejada de los tradicionalismos para reconectar con el electorado. Es la primera vez que no se presenta bajo el paraguas del movimiento nacional al que pertenece ni aparece junto a los grandes líderes partidarios. No apela al coloradismo tradicional, sino que busca mostrarse como una “alternativa”.
Este fenómeno deja al descubierto la salida de la zona de confort de quienes históricamente tuvieron el poder a disposición. Refleja, a la par, la madurez de una ciudadanía que comprende que elegir algo diferente genera avances en la gestión. Lo mismo aplica a la inversa: si en Encarnación se optase nuevamente por el Partido Colorado, se obligará a la oposición a renovarse y mejorar para los siguientes comicios.
Estructuralmente, el cambio genera rupturas y fuerza a pensar en políticas de Estado y no solo de gobierno. Tras la victoria de Luis Yd (Alianza), el asfaltado se convirtió en un punto de conflicto cuando el Gobierno central, a través del MOPC, acotó las obras en la ciudad. Esta situación orilló a la administración municipal a buscar alternativas, entre las que surgió la adquisición de una planta asfáltica propia. Más allá de posturas a favor o en contra, esta independencia dota a la comuna de herramientas y oportunidades de desarrollo para cualquier gestión futura.
Los pobladores de otros distritos, históricamente atados al tradicionalismo, tienen hoy la oportunidad de imaginar sus ciudades de manera diferente. Como consecuencia directa, los propios candidatos tradicionales deberán elevar la vara si pretenden retornar o mantenerse en el poder. Esa exigencia, en última instancia, terminará beneficiando a toda la comunidad.
Sergio.gonzalez@abc.com.py