Ahora a demostrar el cambio

El golpe al continuismo político en Carapeguá se concretó el domingo último con la victoria del joven microempresario e ingeniero agroindustrial Juan Aurelio Bobadilla (Alianza Juntos por Carapeguá), quien asumirá la conducción municipal el 3 de noviembre, tras 35 años de administraciones coloradas. El resultado electoral marca el fin de una prolongada hegemonía política y abre una nueva etapa para un distrito que arrastra numerosas necesidades y espera respuestas concretas.

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La alternancia, sin embargo, no garantiza por sí sola una transformación. El desafío será desterrar las prácticas que tanto daño causaron a la administración pública: el favoritismo, el eventual acomodo de funcionarios, el nepotismo, la falta de transparencia y la indiferencia ante los reclamos ciudadanos.

Carapeguá no necesita solamente un cambio de nombres. Necesita una Municipalidad que administre con responsabilidad los recursos públicos y planifique sus inversiones. Demanda un equipo competente y mecanismos de rendición de cuentas que permitan a la ciudadanía conocer cómo se utilizan los fondos municipales y deje de postergar soluciones de problemas que se arrastran hace años.

Los caminos rurales y urbanos figuran entre las principales deudas pendientes. Mientras los pobladores de las compañías reclaman vías transitables durante todo el año, en el casco urbano todavía hay calles que necesitan reparación y sectores que esperan infraestructura adecuada.

La limpieza, el ordenamiento territorial y la contaminación ambiental también forman parte de una agenda que no admite improvisaciones. La recuperación de los arroyos Capilla y Caañabé exige acciones concretas, controles y continuidad. No alcanza con anunciar proyectos o realizar intervenciones aisladas para después volver a mirar hacia otro lado.

Otro sector relegado es el artesanal, cuya producción forma parte de la identidad y la tradición económica de Carapeguá. Los artesanos necesitan promoción, espacios de comercialización y oportunidades para acceder a nuevos mercados. Lo mismo ocurre con los pequeños productores y microemprendedores, que sostienen numerosas economías familiares y merecen políticas municipales que impulsen su trabajo, en lugar de dejarlos librados a sus propios esfuerzos.

El continuismo cayó en las urnas y el nuevo intendente deberá dar respuestas a una ciudadanía cansada de promesas incumplidas. Poner fin a 35 años de hegemonía política fue el primer paso; demostrar, con hechos, que es posible gobernar de manera diferente será la verdadera prueba del cambio.

emilce.ramirez@abc.com.py