¿Cuál sería la solución?

El asesino de la joven Deisy Paola Giménez dijo haber intentado suicidarse pero las balas no salieron. Por suerte. Muerto el criminal, no viviría para sentir el desprecio de una sociedad, harta y miedosa, que sufre los frecuentes casos de feminicidio. El sentido de propiedad que muchos varones tienen acerca de su pareja proviene –según algunos estudiosos– de un fenómeno cultural que se inicia en el hogar desde niños.

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Junto con una causa familiar, se encuentran las autoridades que frivolizan la tragedia y se aprovechan de ella. Por ejemplo, viajaron a Ginebra ¡17 personas! para asistir a una reunión que trata de la violencia a la mujer. En momentos de muchas necesidades que se centran en la salud pública y la educación, esos viajeros se llevaron un montón del dinero público para disfrutar de unas vacaciones. Para que este caso sea hasta risible, la delegación integra una diputada que tuvo el descaro de decir que cuando le ve a Horacio Cartes mueve la colita. Esta degradación no puede ser el peldaño para ir a Ginebra, ni a ningún lado, supuestamente para dignificar a la mujer.

Si las autoridades administrativas son así, no son mejores las judiciales. En el caso de Deisy, quedaron demostradas la desidia, la irresponsabilidad, la incompetencia de una juez al dejar que se consumara la tragedia.

El caso de Deisy es particularmente doloroso por las imágenes que precedieron a su muerte y el grito de auxilio desgarrador ante la acción de su expareja. También por la edad, 22 años, y su esfuerzo por una vida mejor. El impacto en la opinión pública fue generalizado y se tradujo en exigencias del cumplimiento de la ley que dispone un largo encierro carcelario.

El diputado Rubín quiere más: que los feminicidas reciban cadena perpetua. Por las redes sociales se pide fusilamiento a ver si los casos, que van en aumento, disminuyan por lo menos.

El psiquiatra español Luis Rojas Marcos es el autor de “Semillas de la violencia”, un análisis de la causa de la violencia, la crueldad. Acerca de aumentar las penas, Rojas considera que es un acto inútil si lo que se quiere es bajar la criminalidad. Los delincuentes, dice, no piensan en el castigo que les espera; no tienen conciencia del rigor de la ley al momento de delinquir; no piensan en nada más que seguir adelante en su intención de matar. Recuperan la conciencia una vez saciado su acto bárbaro. Por eso piden disculpas y dicen estar arrepentidos. O sea, la ley no sirve como prevención de delitos. Para castigarlos, sí. ¿Entonces? Llevar adelante otras estrategias que incluyan la educación desde la escuela, entre otras.

Así tenemos que la ley castiga con una larga condena el feminicidio, pero no lo evita. Unos días después del asesinato de Deisy, hubo dos más. Los entendidos sabrán decirnos si es suficiente una ley para el castigo, pero no para la prevención, y cómo se hace o debe hacerlo.

El proyecto del diputado Rubín es plausible para quedarnos contentos por la pena que reciba un asesino de mujeres. También nos parece bueno el acto del juez que ordena al violento guardar distancia de su víctima. Pero también es insuficiente para evitar la consumación del crimen.

Otra cosa: Leemos con frecuencia que muchas mujeres violentadas por sus parejas o exparejas, acuden a denunciarlos en la comisaría del barrio. Denuncias que muchas veces se quedan en la nada pero que también muchas veces terminan en desgracia.

Es posible que si la Policía, jueces y fiscales tomen con mayor interés las denuncias, se pueda al menos disminuir los alarmantes casos de feminicidio que en algunos momentos parecieran convertirse en epidemia.

Para hablar sobre estos casos y ensayar soluciones no hace falta que el país gaste dinero en costosos paseos de personas que nada aportan en el país, menos aún en el exterior.

alcibiades@abc.com.py

Dónde denunciar hechos de violencia contra la mujer

Si sos víctima o tenés conocimiento de un caso de violencia contra la mujer llamá al 137 “SOS mujer”. Tiene cobertura nacional las 24 horas, todos los días, y es gratuita.