En el oficialismo, luego del terremoto político que produjo la aparente “jubilación” del expresidente Horacio Cartes, queda la incógnita de saber si el presidente Santiago Peña y el vicepresidente Pedro Alliana tendrán la fortaleza para rearmar alrededor de sus figuras lo que antes era Honor Colorado.
Lo que llamamos “disidencia” del Partido Colorado, que parecía electoralmente hundida tras las municipales, apunta ahora a cobrar protagonismo por los pases que habrá con la incorporación a sus filas de los cartistas disgustados.
Además, habrá que medir cuál es la aceptación popular que tiene la casi segura dupla oficialista Pedro Alliana-Marco Riquelme, que corre el riesgo de ser una chapa digitada y sin arrastre real dentro del Partido Colorado.
El riesgo de una mayor fragmentación oficialista está latente como también la duda acerca de si se debe dar por hecho que Horacio Cartes acepta la traición, la derrota y el retiro como camino ineludible o si aún puede ser clave, sea para unir o para dinamitar al peñismo.
Arnoldo Wiens, alguien que tampoco cuenta con una prosapia colorada, deberá calcular sus alianzas y ver quién le conviene de compañero de fórmula. Los senadores Luis Pettengill y Lilian Samaniego deberán evaluar con qué cartas cuentan realmente para ser los candidatos colorados para el 2028.
De lado de la oposición, la figura del exintendente esteño Miguel Prieto gana protagonismo. La pregunta sería ¿qué estarían dispuestos a hacer desde el Partido Colorado para poner freno a su carrera política y evitar que sea candidato en 2028?
Las candidaturas del gobernador Ricardo Estigarribia, la senadora Yolanda Paredes y otras que asoman tímidamente ¿apuntarán realmente a un acuerdo para enfrentar unidos al candidato del oficialismo?
La incertidumbre suele ser inherente a la disputa política, en cualquier lugar que fuere. Pero en Paraguay, a 13 meses de las elecciones internas de los partidos, como pocas veces, todo está por verse aún.
Por los hechos sucedidos en las últimas semanas, la impresión es que pasará todavía mucha agua bajo el puente y ninguna candidatura, ni oficialista ni opositora, tiene la certeza de llegar a concretarse.