El voto castigo

Como nunca, el 22 de abril, el pueblo paraguayo tendrá en sus manos la gran oportunidad de sancionar y condenar a sus verdugos, probados malhechores que pretenden seguir con la corrupción infame de estos sucesivos gobiernos mafiosos que vienen asechando.

El tirano Alfredo Stroessner se fue, pero dejó una estructura podrida y hostil en manos de sus seguidores, parientes y amigos. En consecuencia, en la finca y voluntad de esta manada, se instaló el continuismo stronista, una cultura de comportamiento; que no es otra cosa que el modus vivendi y modus operandi cotidiano dentro de la comunidad.

Por eso, por lo infortunado de estas acciones, por los efectos nocivos que acarrea para la nación y por la pandemia social que representa, este continuismo deberá ser triturado y desterrado del suelo patrio de modo a intentar un “nuevo país”, que sea enteramente posible y fiable.

La decisión está en tu voto. La demanda popular es amplia, sus conceptos son básicos y necesarios para la convivencia social y sobre todo para el perfil histórico de una república como el Paraguay, cuyos orígenes vernáculos solo exigen dación y servicio.

En este territorio nacional, no se puede soslayar lo elemental. Seguridad, justicia, equidad, ética, moral, honestidad, transparencia, patriotismo, solidaridad, vecindad, projimidad, convivencia, son algunas de las concepciones que primaron en sus orígenes y deben retornar con todo fulgor.

Estos valores fueron dejados de lado y sustituidos por los antivalores de la mano de los mafiosos que coparon los estamentos de la república, cuyas acciones como los grandes robos, las siderales comilonas y la impunidad completa, ocupan los grandes titulares. Esta es la fórmula del statu quo desde hace más de 6 décadas; y es lo que necesariamente estamos obligados a derrumbar con el voto soberano.

Por eso, no hay que votar más por los hombres gastados, por las basuras políticas, por los cadáveres sociales, esos vulgares personajes de la marginalidad que atrasan el país y lo convierten en uno de los más corruptos del mundo.

El oasis de Sudamérica se transformó en un infierno, impropio para los sanos, honestos, correctos y con don de gente que peregrinan en la decencia… porque es el hampa quien hace y deshace al Paraguay de los sueños.

Y a modo de ejemplo, mencionamos a esta tropa de vividores que deja hendiduras profundas en la cotidianeidad paraguaya: Fernando Lugo, Carlos Filizzolla, Sixto Pereira, Hugo Richer, Horacio Cartes, Blas Llano, Oscar González Daher, Ramón Gómez Verlangieri y Juan Carlos Galaverna.

Esta lista continúa con: Enzo Cardozo, Javier Zacarías Irún, Salyn Buzarquis, Lilian Samaniego, Emilia Alfaro, Nicanor Duarte Frutos, Zulma Gómez, Víctor Bogado, Blas Lanzoni, Enrique Bacchetta, Blanca Fonseca, Juan Darío Monges, Fernando Silva Fachetti, Enrique Riera y muchos otros “cuarto de milla” que, en su mayoría, están parasitando en este Congreso que se va.

En contrapartida, en la vitrina de las ofertas se hallan expuestas una variedad interesante de intelectos, para todos los gustos y para elegirlos libremente, sin que pese ni induzca una lista sábana podrida. Hay nombres nuevos que por lo menos despiertan esperanzas, que todavía son creíbles y que en este momento de elecciones, se cree que podrán ser alternativas potables.

Claro está, hasta que demuestren lo contrario o defrauden la confianza y; en consecuencia, se les retirará la apuesta y el apoyo popular, teniendo a cambio su desaprobación y su segura “muerte cívica”. Entre estas expectativas citamos a:

a) Para DIPUTADOS: Jorge Rolón Luna, Kattya González, Herman Pankow, Mario Casartelli, Rogelio Delgado, Marcelo Rivas, Romi Cabral, José Casañas Levi, José Adorno y otros que dejamos a cargo de la gente.

b) Para SENADORES: Paraguayo Cubas, Hugo Waldino Lovera, Desiree Masi, Rafael “Mbururu” Esquivel, Nicolás Russo, Lilian Soto, Gerónimo Ayala, Emiliano Irala Ledesma, Josefina Duarte, Roberto Ferreira, y otros que serán distinguidos por los votantes.

Lamentablemente, las encuestas enturbian y solo desestabilizan el ambiente, causando alteración, confusión y engaños sicológicos. La generalidad de las encuestadoras -conocidas por todos- se dedica a este menester como negocio-empresa, por lo tanto, la insania y la contaminación vienen de la mano al interés sectario.

El acomodo de las cifras o los porcentuales espurios acorde a las solicitudes de mandamases y patrones a cambio de un “cachet” o tarifa, desvirtúa completamente la pureza y el “espíritu olímpico” de las justas.

Este es el momento en que el paraguayo debe confeccionar un nuevo Congreso, con hombres leales, limpios, patriotas y aguerridos que defiendan las posesiones del pueblo y la patria. Esa caterva de parias del viejo Congreso ya no tendría que estar, pero la lista sábana, el fanatismo y el clientelismo putrefacto, hacen que esas bestias se mantengan en sus malogrados tronos.

El voto castigo debe relucir fulgurante para el cambio real, el 22 de abril todo el pueblo paraguayo debe protagonizar su “revolución electoral” arrojando al abismo a todos sus verdugos, que como esas garrapatas, quieren seguir succionando la sangre de sus víctimas. ¡Que el voto castigo sea bienvenido!

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