Amigos interesados, mejor perderlos que conservarlos

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“Amigo, pasame la lección de matemáticas y ayudame en el examen”; diariamente escuchamos estas palabras de compañeros que te hablan solo por interés. Pero cuando vos necesitás de ellos, porque te sentís mal, dicen que no pueden ayudarte ni escucharte.

A menudo, encontramos a personas que nos gustaría sean nuestros amigos, aquellos que estén en los momentos malos y buenos. Sin embargo, es otra la situación por la que pasamos con los supuestos mejores aliados, pues resultan ser unos interesados.

Muchos se juntan contigo por algún que otro motivo, como pedirte ayuda en días de exámenes o suplicarte que les prestes la tarea de historia. No hay otra intención por la que esa persona se junte contigo, sino que todo es a su favor y nada de escuchar tus problemas para ayudarte.

En ocasiones, ya te encontrás acostado para dormir y en eso llega un mensaje de texto de tu amigo, pidiéndote que le envíes las fotos de tu tarea de química. Vos te negás porque ya es muy tarde y lo único que querés es descansar. Al día siguiente, tu compañero ni te saluda y le dice a los demás que sos un mal amigo.

Semanas después, te sentís enfermo y no vas por tres días al cole; cuando retomás tus actividades, le pedís a tu amigo que te preste sus cuadernos. Sin embargo, él se niega a ayudarte porque cuando te solicitó auxilio, vos le negaste. A pesar de eso, aceptás su decisión y seguís hablándole bien, no te vas a comentarles a todos lo mal que se portó contigo.

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A veces, por no querer fallarle a tu amigo, terminás aceptando sus peticiones y le prestás dinero, tus deberes y, en ocasiones, le ayudás en el examen. La mayoría realiza ese acto inapropiado porque teme perder a la persona con quien comparte todos los días, a pesar de que a veces le falle.

“Compa, ¿cuál es la respuesta del examen? Si no me decís, olvidate de que soy tu amigo”, es la situación más dificil que podés atravesar. Sin embargo, ahí te das cuenta de que la amistad es puro interés y lo mejor que podés hacer es dejar de lado el apego por esa persona de ambiguas intenciones.

No merecés a un amigo que te busque solo cuando necesite, sino uno que siempre esté a tu lado sin pedirte nada a cambio, brindándote un cariño sincero. Recordá que una amistad por interés no dura porque el sentimiento de lealtad no es real.

Por Mónica Rodríguez (18 años)