Semana Santa no solamente se trata de hacer chipas con la familia o reunirse con los amigos, pues también debemos recordar lo que Jesucristo sufrió en su pasión, el sacrificio hecho por amor a nosotros en el vía crucis. En todo el país se rememora este acontecimiento, ya sea con imágenes o, como en Luque, con estatuas humanas.
La parroquia Virgen del Rosario se encarga de organizar este evento, mientras que el profesor Carlos Julián coordina y hace más atractivas todas las estaciones del relato evangélico. Los organizadores buscan que cada escena sea lo más artística posible; las diversas estaciones son representadas por jóvenes colegiales que se unen a este emprendimiento con respeto y devoción.
La mayoría de los colegios ubicados en Luque participan en el vía crucis, llenando las calles de escenas bien montadas y representadas por los alumnos. Cada año se van mejorando los efectos visuales y la vestimenta. Para los jóvenes que se encargan de ser las estatuas humanas en las estaciones, el hecho de estar quietos durante mucho tiempo no es una tarea fácil, puesto que deben mantener una pose incómoda hasta que el último espectador se retire.
El vía crucis no solamente sirve para meditar sobre lo que fue el duro transitar de Jesucristo al calvario, sino también para acercarse espiritualmente a Él, reflexionando sobre los pecados que cometimos y que nos perdona. Los creyentes pueden admirar todas las escenas de la pasión desde su condena a muerte hasta su resurreción.
El trayecto por el que se hace dicha actividad religiosa en Luque comienza en las inmediaciones del supermercado Luisito y termina en el predio de la parroquia Virgen del Rosario, donde se representa la última escena. Un papel importante desempeñan los estacioneros que se encargan de ambientar el camino de la cruz con canciones parecidas a lamentos (purahei jahe'o); para algunos, quizás, puede resultar molesta la forma en la que entonan, pero eso es lo de menos si uno se pone a analizar lo que dicen y no el cómo se expresan.
Este año se creó un corto cinematrográfico protagonizado por algunos estudiantes; este filme es dirigido por el profesor Carlos Julián y será utilizado como propaganda en las redes sociales. El corto muestra de manera angustiante y reflexiva el sufrido peregrinar de Cristo hacia su crucifixión.
¿A quién no le gustaría ver este espectáculo en persona y apreciar a muchos creyentes juntos y en oración? No debemos dejar que esta costumbre se apague, pues ya es parte de nuestra cultura. Siempre debemos seguir reflexionando sobre lo que Jesús hizo por nosotros.
Por Jorge Ferreira (16 años)
