Con imaginación y voluntad, podés ganarte algún dinerito por cuenta propia

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¿Cuántas veces te quedaste con las ganas de comprar una blusa o ir al concierto de tu artista favorito? ¿Pensaste en juntar tu propio dinerito para que mamá no se queje? Muchos jóvenes realizan algunas actividades remuneradas para darse ciertos gustos.

Algunas veces, querés salir de fiesta con tus amigos o ir de paseo a un lugar turístico con tus compañeros; mamá o papá no siempre aceptan, ya que “no hay plata”, por lo que no pueden darte esos gustos.

Seguro que en una de esas ocasiones pensaste en conseguir un trabajo para no tener que pedirle prestado dinero a nadie y así tus papás ya no dirían que no a tus ganas de salir. Pero, en ese momento, te das cuenta de que nadie te va a contratar porque sos menor de edad; ¡sentís que el mundo conspira en tu contra!

En medio del pirevai porque todo se pone mal, una idea brillante aparece: ¿y si vos mismo generás tu propio ingreso? Muchos jóvenes crean sus “trabajos” para juntar unos cuantos guaraníes y darse los gustos.

Hacer cupcakes, bijouterie y vender dulces son algunas de las opciones que tienen los jóvenes para generar pequeños ingresos y no depender totalmente de sus padres.

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Otra actividad que podés hacer sin necesidad de ser mayor de edad es cuidar a los hijos de tu vecino durante la tarde; mientras hacés tus tareas, los chicos pueden entretenerse mirando la tele, pintando o leyendo un libro.

Además, si sos aplicado y dominás una materia, podés dar clases particulares a tus compañeros o amigos que lo necesiten y no tengan para pagar el monto que requiere un profe particular. También podés ayudar a tus vecinos en tareas simples como limpiar el patio, lavar cubiertos o pasear a las mascotas a cambio de una pequeña remuneración.

Tener unos “trabajitos” como estos, en ocasiones, puede ser mal visto por los compañeros o amigos a quienes les parece algo vergonzoso o denigrante realizar estas actividades; sin embargo, no debés decaer. Mientras no hagas nada peligroso ni ilegal, no tenés por qué sentirte mal.

Hacer pequeñas actividades para generar un poco de ingreso es algo muy reconfortante, ya que tu esfuerzo se ve reflejado en los frutos de tu labor. Además, aprendés a ser un poco más independiente, estás empezando a valorar el trabajo y te volvés más responsable, ¿no te parece?

Por Divina Alarcón (18 años)