La comida de la abuela es un manjar de los dioses, ¿verdad? Imaginate el éxtasis que se origina en tu ser al saborear la chipa guasu recién salida del tatakua o ese cocido quemado en las brasas. Aunque muchas personas prefieren los alimentos caseros, deben acudir a las comidas instantáneas porque estas solo necesitan de unos pocos minutos para convertirse en un delicioso bocado.
Cocido en saquitos, mandiocas peladas listas para hervir, masa para chipas, costillitas de cerdo condimentadas y demás comestibles de rápida elaboración y cocción se adueñan cada vez más de los supermercados. Algunas de las causas por las que los jóvenes gustan de los alimentos instantáneos son la poca disponibilidad de tiempo, pues deben ir a la facu y al trabajo, y el kaiguetismo que muchos tienen al hacerse la sola idea de cocinar.
Las comidas instantáneas tienen varios beneficios como el precio accesible, el sabor y la practicidad. No obstante, es importante hacer énfasis en que estos alimentos requieren del uso de añadidos como conservantes, lo que termina alterando el sabor original del refrigerio.
Obviamente, un comestible hecho con procedimientos rápidos no va a poder superar o incluso acercarse a la calidad de una comida casera. Pero al aportar rapidez y confort, estos alimentos tienen un lugar asegurado en la cocina de muchas personas como solución en el caso de tener hambre y estar sobre la hora.
Seguro más de una vez ya recurriste al pororó preparado en el microondas o a los polvos para bizcochuelos que solo necesitan leche y huevo. Incluso, muchas mamás prefieren comprar la masa para la lasaña y agregarle un poco de salsa con el fin de evitarse todo el preparativo común que, en ocasiones, resulta cansador.
Entonces, ¿pensás quedarte por horas en la cocina para disfrutar de una comida o simplemente preferís ir al súper más cercano a comprar algunos productos que te faciliten a la hora de querer almorzar rápido y rico?
Por Rocío Ríos (18 años)
