La canción “Happier”, del DJ estadounidense Marshmello y la banda Bastille, conmocionó a los amantes de la música con el videoclip en donde una niña recuerda con nostalgia momentos de diversión tras la pérdida de su mascota. El material ya cuenta con casi 78 millones de reproducciones y más de 145.000 comentarios. Si bien la letra se refiere a los seres queridos difuntos, muchos se sintieron identificados con la protagonista, quien derrocha ternura al decir adiós a su perrito.
“A medida que escuchaba la canción, recordaba relaciones tóxicas, dejar atrás las cosas que no quería y situaciones donde la felicidad llegó con sacrificio. Quería que este video incluyera el dolor que sentimos al perder o sacrificar algo y el ciclo de la vida que lo acompaña. Espero que esta canción y video puedan poner fin a cualquier drama que tengan y hacernos a todos más felices", expresó Marshmello en su cuenta de Youtube.
En este caso es una canción. Asimismo, una foto, película, los recuerdos de Facebook o un libro pueden traer a tu memoria aquellos mágicos momentos de júbilo al lado del pequeño amigo de cuatro patas que ya descansa en paz.
Suena exagerado comparar la muerte de una mascota con la de un ser humano, aunque muchos experimentan ese dolor con la misma intensidad. Uno es capaz de luchar contra viento y marea por la vida de sus compañeritos peludos, sobre todo cuando se enferman. Como si de un amigo de infancia se tratara, varios acompañaron valientemente el proceso de curación en el veterinario hasta que el cachorrito dejó de mover la cola.
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A veces, el caprichoso destino se arrebata la vida de una mascota debido a un accidente en la calle. Son frecuentes las anécdotas en las que perros son embestidos por colectivos cuando salían a recibir a sus amos.
Por otra parte, quienes han perdido a un lorito saben el dolor de extrañar sus gritos, canciones e, incluso, algunas groserías. Tras su pérdida, los barullos retumban en el silencio de un corazón angustiado. Sin dudas, aquella ave parecía un ángel, solo que en lugar de aureola tenía pico y en vez de alas, plumas de color verde.
Muchos no se animan a adoptar otra mascota después de haber perdido a la anterior. Por el contrario, están los que optan por comprar otros animales para cuidarlos y reavivar el cariño perdido.
Quién sabe si existe un paraíso para las mascotas, ya que, de ser así, en verdad se merecen, pues sus traviesas patitas dejaron huellas de cariño, no solo en las casas, sino en nuestros corazones.
Por Víctor Martínez (19 años)
