Muchos jóvenes creen que tener un jefe es como estar trabajando con el mismísimo Lucifer: órdenes, mala onda, plagueos y gritos son las características más resaltantes que muchos conocemos hacia un superior en el trabajo. Sin embargo, en ocasiones, no es así, ya que existen patrones que inspiran a sus empleados a seguir con ganas y con un espíritu alentador.
Estar sentado frente a la computadora horas y horas o estar parado bajo el sol ardiente, a fin de cumplir con la rutina del trabajo, puede ser estresante y, a veces, pensás en renunciar y vivir solo debajo de un puente. “Noo..., lunes jeyma piko” es una de las frases que la mayoría dice cuando debe empezar una larga jornada de laburo. Tu función no debe ser un motivo para decaer; al contrario, en tu puesto de trabajo tenés que sentirte a gusto y esperar con ansias el primer día de la semana laboral.
La OMS estima que el estrés laboral actúa negativamente en la salud psicológica y física de los trabajadores. Entonces, para saber sobrellevar el protocolo pesado del trabajo y los mandatos extras de tu jefe, la paciencia es tu arma más poderosa, ya que uno nunca sabe el porqué de las reacciones de las personas; de por ahí tu patrón es un lorito óga en su casa y se descarga contigo.
¡Tranqui!, a fin de mes todo se pone relax, porque el sueldo llega para recompensar los 30 días de paciencia en el trabajo. Asimismo, a veces creemos que la dureza del jefe es sinónimo de maldad y, según profesionales, no es así, ya que cuando un líder es duro con sus empleados, no significa que sea malo, sino que debe mantener el orden y la responsabilidad en el equipo de trabajo.
Existen dos tipos de jefes en el planeta Tierra: uno es el que de entrada te saluda con todo el ánimo y te deja tomar el tiempo cuando no estás con las pilas para iniciar el laburo, ya sea porque estás enfermo o tuviste un leve accidente. Por otra parte, se encuentran los estrictos y duros, quienes al entrar a la oficina hacen que todos estén en sus lugares bien ordenaditos y obedientes, ¿verdad?
Bueno, si querés durar un buen tiempo en tu lugar de trabajo, tus energías deben superar el 100% y, de esa manera, vas a aguantar cualquier ocurrencia de tu superior. No te espantes, tus compañeros de trabajo están para bancarte en cualquier situación difícil que se presente. Ánimo, cuando seas jefe será tu turno de lidiar con tus empleados. ¡Ojo, acordate siempre de ser buena onda!
Por Ezequiel Alegre (16 años)
