El martes, un estudiante del Colegio Asunción Escalada llevó un termo cargado de chocolatada e invitó a tres de sus compañeros de clase, quienes sin dudar aceptaron la merienda. Lo que los adolescentes no imaginaban era que aquella bebida tendría un ingrediente especial: cannabinoides, un compuesto que se encuentra en la planta de la marihuana.
Luego de algunas horas, dos los chicos comenzaron a sentirse mal, por lo que debieron ser llevados a un hospital. La alumna sufrió taquicardia y su compañero, presión sanguínea baja. Aún no se sabe lo que motivó al estudiante a preparar la “chocolatada especial”, pero se presume que sería por bullying o “una simple broma que se le fue de las manos”.
El año pasado, en Minga Guazú, un joven llevó una torta preparada también con marihuana picada e invitó a algunos amigos de su colegio. Según declaraciones, el estudiante preparó el pastel con el fin de saber los efectos que produciría. Los resultados fueron iguales al caso anterior: chicos hospitalizados a causa de malestares.
Estos hechos han generado muchos debates, puesto que algunos aseguran que la marihuana no produce ese tipo de efectos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el cannabis ingerido es más potente que el fumado.
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Según la Secretaría Nacional Antidrogas, la marihuana consumida a través de tortas, postres o bebidas, puede causar efectos secundarios indeseables que se incrementan con dosis más altas. Entre esos síntomas se encuentran: la disminución de la presión, vómitos, mareos y alucinaciones.
Si bien los síntomas no son tan graves, hasta ahora, lo alarmante es la manera en la cual se está propagando la moda de “disfrazar” drogas para que otros las consuman sin saberlo. La marihuana ingerida puede causar sobredosis con mayor facilidad, pues es más potente que la fumada.
Al salir de fiesta con los amigos uno ya no solo debe tener cuidado con las bebidas alcohólicas nomás, puesto que, en la actualidad, los jóvenes se ingenian cada vez más para ocultar drogas e invitar a los demás sin que ellos sean conscientes de lo que consumen. Los brownies y cupcakes ya dejaron de ser simples postrecitos, ahora pueden llevar dentro estupefacientes que causan diversos efectos, dependiendo del organismo de quienes los consuman.
Es por eso que los jóvenes deben ser conscientes de lo peligroso que puede resultar experimentar con este tipo de drogas por simple curiosidad; tampoco deben arriesgarse a causar daños físicos a sus amigos solo para “reírse un poco”. Del mismo modo, los chicos tienen que ser cuidadosos en lo que consumen, especialmente en sus salidas nocturnas, comer un pastelito a las 2 de la mañana no es tan inofensivo como parece.
Por Ana Jazmín Lezcano (20 años)
