La ramita de guayaba y una zapatilla, elementos de la vieja educación casera

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Correr para que la ramita de guayaba no te alcance, pararse en una esquina a rezar o arrodillarse sobre sal eran los métodos de corrección cuando un niño se portaba mal. Los padres tenían una manera diferente de educar; de chico, ¿cuál era tu castigo?

Años atrás, cuando las travesuras de los niños y jóvenes sobrepasaban los límites de comportamiento, las consecuencias no eran como hoy día de desconectar la Internet, sacarles el smartphone o quitarles el playstation. Con el correr del tiempo, la manera de pensar y actuar van evolucionando; antes, por ejemplo, los castigos se basaban en dejar pequeñas marcas en la piel del cabezudo, a fin de que aprendiera lo que no estaba correcto hacer.

Anike luego le levantabas la voz a tus papás, pues la sal gruesa y las tapitas por el piso en un rincón de la casa eran los elementos de educación, ya que después de una travesura, como consecuencia, debías arrodillarte sobre las mismas. Peor para vos si en tu casa había una planta de guayaba, porque las ramitas de este árbol eran las profesoras que te corregían al momento de hacer algo indebido frente a tus padres; gua'u que nunca corriste de tu mamá a esconderte para que no te dé un saplé de aquellos.

Otra de las técnicas que nuestros abuelos y padres utilizaban como forma de educar consistía en mantenerse parado en una esquina a rezar por algunas horas y, si el motivo del castigo era a causa de una pelea con tu hermano, debías abrazarlo pidiéndole perdón.

En aquel entonces, uno ya sabía que toda mala acción traería su consecuencia, pues era mejor prevenir y ser obediente. Ah, cómo olvidar el arma mas poderosa que las mamás siempre llevaban puestas: las zapatillas voladoras que eran las más tenebrosas de la época, ¿te acordás?

Hoy en día, ver a una madre o a un padre educando a su hijo a la “antigua” causa un sinfín de indignación en todas partes, ya que si un niño recibe maltrato verbal o físico crecerá “traumado” toda su vida. Cada quien tiene su manera de educar, algunos prefieren la técnica del diálogo, la cual esta recomendaba, pues hablando se solucionan las cosas; mientras que otros padres prohíben a sus hijos salir a fiestas por semanas o meses y sin aparatos tecnológicos cuando cometen una falta.

“Señora, llevale un poco a tu hijo malcriado de acá” es la frase que queremos decir cuando en el súper, en los shoppings o en cualquier otra parte nos cruzamos con ese nene que se arrastra por el piso y zapatea porque ve algo y quiere. En algunos casos, como lo mencionado, por ejemplo, un rotundo “no” o un saple'i puede solucionar, pero siempre es mejor evitar dar gusto al niño a cada rato para no escuchar sus lloriqueos insoportables.

Mientras que los tiempos van cambiando, tal vez, el día de mañana, la manera de educar sería solamente haciendo mímicas. ¿Qué técnicas aplicaban tus padres contigo cuando eras cabezudo?

Por Ezequiel Alegre (17 años)