Los papelones de nuestros representantes nos hacen pasar pelada internacional

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Muletillas imparables, papelones en Rusia e incoherencia frente a una reportera son motivos que nos hacen decir “¡qué pelada!". Ya es normal sentir vergüenza ajena al ver videos en donde algunos de nuestros representantes abren la boca o meten la pata.

Al hablar de personas que poseen un alto cargo y que desempeñen el oficio de hacer crecer al país, nos deberíamos imaginar a alguien culto, con estudios, valores y compresivo con todos, pues llevar al frente a una República no tiene que ser para cualquiera. Sin embargo, al escuchar decir “un político” nos imaginamos a un burro parlante con hambre de dinero de nuestros padres, en este país al menos.

Nuestra tierra guaraní ya pasó suficiente pelada en estos últimos días; somos nosotros quienes debemos encargarnos de hacer quedar bien al país, en podios, en atriles o, por lo menos, hablando fluidamente frente a una cámara. Por ejemplo, la nota hecha al parlasuriano Neri Olmedo despertó una lluvia de comentarios hacia él; algunos decían que, como en el caso de Portillo, poco a poco va aprender, solo hay que darle paciencia, ¿pero, qué aprendió el dipu Carlos? Otros expresaban que no se merece ese importante cargo.

Un detalle que debemos comprender: el Congreso no es una escuelita para que los elegidos entren a estudiar el “one, two, three, four, six”. Si seguimos facilitando cargos públicos a gente que no sabe en dónde está parada, nuestro destino final sería como una granja: chanchos, gallinas y burros en cada rincón.

La mayoría está de acuerdo que el papelón de los “comunicadores” en el Mundial de Rusia fue la gota que colmó el vaso pero, al parecer, pasar pelada internacional, lastimosamente, es nuestro don. Lo que nos hace falta es una buena educación para que el cimiento de cada persona forme a ciudadanos capaces de ejercer el papel que se le encomiende.

Ah, también sería bueno que los que viven en una burbuja salgan de la misma y se pongan de acuerdo en hacer un “casting político” en cada elección. Tal vez, de esa forma, las cómodas sillas del Congreso estarán ocupadas por gente que no mira los billetes, sino que demuestra la capacidad para llevar al frente un país.

Si probamos decirle a un pez que vuele y a un pájaro que nade, no lo harán; primero, porque son animales sin sentido común y, segundo, porque cada uno tiene roles diferentes. Entonces, lo mejor es no dar acceso a personas incapaces de representarnos y gobernarnos. Todo depende de elegir como se debe, pues a nadie le gustaría vivir en zozobra ni pasar la pelada internacional por culpa de algunos.

Por Ezequiel Alegre (17 años)