La utilización de los caballos es una característica que hace a la equinoterapia tan especial. Desde tiempos remotos, los equinos fueron los fieles compañeros del ser humano, ya sea como apoyo en el arduo trabajo del campo o como medio de transporte.
La equinoterapia emplea una amplia variedad de actividades en las que el caballo, bajo el control de un profesional, realiza rutinas de estimulación física y emocional en los usuarios. Debido a la inteligencia y la tranquilidad de este animal, el mismo mantiene una conexión con el paciente, convirtiéndose en un verdadero soporte para su salud. Personas con síndrome de Down, autismo, discapacidades físicas y problemas psicológicos son las beneficiarias de esta rehabilitación.
Al tratarse de una terapia multidisciplinaria, los encargados de dirigir las actividades son especialistas de diversas áreas como la psicología, neurología, fisioterapia, etc. La rehabilitación no tiene una duración específica, pues depende de la condición y los avances del paciente.
El coronel Alfredo Rivarola Martens, director de equinoterapia en la 3ª División de Caballería en Curuguaty, explica algunos pasos de la terapia. “Primeramente, el paciente inicia una actividad de adaptación al caballo para entrar en confianza y, mediante las caricias, se busca generar comunicación; luego, el equipo de profesionales establece la rutina de trabajo de acuerdo a las necesidades del paciente”, afirma el coronel, quien realizó cursos de capacitación en Argentina y Uruguay.
Asimismo, el instructor señala los beneficios de esta terapia: “Tuvimos la satisfacción de ver a niños que no podían caminar y con problemas de conducta dar los primeros pasos y con cambios extraordinarios. El paciente, al estar sentado sobre el caballo, deposita todo el peso de su cuerpo sobre la columna y, mediante los movimientos sincronizados del animal, el cuerpo se adapta, generando estímulos extraordinarios. Está comprobado que esto hace que las neuronas estimulen más al cerebro”, expresa el profesional.
En nuestro país son varios los centros de asistencia en equinoterapia. En ciudades como Asunción, Curuguaty, Salto del Guairá, San Juan Bautista y Pilar existen centros de rehabilitación en donde son atendidos los pacientes.
Muchas personas cambiaron sustancialmente su estilo de vida al seguir exitosamente este tratamiento; anímicamente se sienten felices y con ganas de seguir mejorando sus condiciones de salud. El caballo es un animal sensacional por lo que es común que, al terminar la rutina, el paciente le brinde un cálido abrazo, manifestando una gran sonrisa en el rostro.
Por Víctor Martínez (18 años)
