Mientras vos desperdiciás alimentos, otros comen las sobras por extrema pobreza

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Todo alimento posee valor, ya sea un pedazo de pan, una ensalada o un plato de arroz, pues muchos no tienen qué comer. Vos, ¿sabés apreciar eso que llevamos a la boca o sos de los que desperdician la comida porque “no te gustan ciertas cosas”?

Según la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos, en el 2017, el país contaba con casi siete millones de habitantes; de los cuales, se estima que 1.800.000 personas son pobres y, con el trabajo que tienen, no cuentan con el dinero suficiente, al menos, para comprar las cosas básicas que una canasta familiar debe contener.

Por un lado, el país se encuentra con gente de escasos recursos y extremas circunstancias de pobreza. Asimismo, cuenta con una cara llena de abundancia, poder y dinero. Entre esas personas que lo tienen todo, están las familias que preparan platos con ingredientes súper caros y, si no les gustan o comen poco, la comida va directamente al tacho de basura.

Los gustos son diferentes en cada persona. Sin embargo, no hace falta que te encante la comida para que la valores, ya que, como todo el tiempo los padres dicen a sus hijos: “Se debe estimar la comida porque hay tantos que no tienen la misma oportunidad”.

Así es, existen personas que se hacen las “fifís” y no comen ciertas cosas como el berro, el locro, la carne de chancho, puchero, poroto u otras cosas y cuando ven una fuente con esos alimentos pareciera que no se dan cuenta del valor que posee el tener un plato de comida al día. Mientras que, muchos niños sufren por la calle para comprar, al menos, un dulce que les calme el hambre.

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Si no te gusta comer algo, no hay problema, pero no desperdicies eso que le puede servir de alimento a un prójimo necesitado. Tal vez, muchos no saben cómo valorar la comida y, para ello, preparar los platos con la cantidad necesaria, compartir cuando te sobra, guardar lo que todavía sirve o regalar una fruta que no vas a consumir son algunas recomendaciones buenas para empezar a darle valor a eso que llevamos a la boca.

“El desperdicio de alimentos es uno de los frutos de la cultura del descarte que a menudo lleva a sacrificar personas a los ídolos de las ganancias y del consumo; un triste signo de la globalización de la indiferencia”, manifestó el papa Francisco. Por lo tanto, parece que la humanidad se está volviendo egoísta y está ciega ante las necesidades de los demás porque el autobeneficio y la satisfacción propia se encuentran por encima de la empatía hacia los pobres.

Cuidar los alimentos, no desechar las frutas que todavía sirven, ni exagerar en la cantidad de la comida para luego desecharla son pequeñas cosas que podemos empezar a tener en cuenta. Así que, antes de tirar tu comida porque “no es de tu gusto o le faltó sal”, pensá que alguien, a la vuelta de la esquina, está sufriendo y mendigando para tener lo que a vos te sobra.

Por Andrea Parra (18 años)