El cuidado del cabello forma parte de la rutina diaria de una mujer que, a lo largo del año, acude muchas veces al salón de belleza. Cortarse un poco las puntas o hacerse algún tratamiento estético conlleva una preparación que va desde elegir el estilo de peinado que querés hasta el color de tinte que deseás lucir.
Hay personas que adoran ir a la peluquería, para quienes esta actividad es un paseo, un mimo, un disfrute. Pueden pasar horas charlando con la peluquera que, de la costumbre, muchas veces ya es una amiga más (y por qué no una psicóloga, también).
Están asimismo las mujeres que no son de variar mucho los estilos y siempre optan por los clásicos cortes como la media melena o el pelo largo con flequillo. Por otro lado, están las que son más osadas, que se animan a cambiar de peinado o de color y no sienten miedo de probar algo distinto cada vez que van a la peluquería.
La rutina de una mujer en la peluquería es muy variada, ya que no todos los tratamientos van relacionados con el cabello. Si sos una aunténtica adicta a los salones de belleza, seguro que el diseño de cejas, la manicura, la pedicura, la depilación o un peeling son los protagonistas principales de tu lista de tareas periódicas.
Alguna vez seguro te fuiste al salón de belleza con el objetivo de conseguir el pelo rubio con unas mechas cobrizas bien al estilo Jennifer Aniston o que querés un corte igual al de Selena Gómez. Pero al final, la peluquera no comprendió el concepto que le dijiste y saliste pareciéndote más a Dora la Exploradora que a esas artistas.
Cuando vas al salón de belleza pasás toda la tarde entre lavado, aplicación del producto para el tinte, esperar un rato, corte, secado, planchado, elegir el color de pintura para las uñas, el estilo de maquillaje que deseás, etc. Todo ese proceso te lleva como mínimo más de dos horas y para hacer que sea más llevadero hojeás un par de revistas u optás por tomar un cafecito.
Una mujer tiene muchos trucos bajo la manga para verse bella y, por eso, la peluquería es una aliada muy importante para conseguir ese objetivo. Muchas de ellas ponen en práctica la frase “mejor llegar tarde que desarreglada”. Y a vos, ¿te gusta ir a la peluquería y sos de hacerte muchos tratamientos en el pelo?
Por Romina Ferreira (18 años)
