Si estás apurado, los hábiles taxistas te aseguran un viaje veloz y entretenido

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Los viajes en taxi son “salvavidas” para ayudarte a llegar a hora a tu destino cuando la falta de tiempo te lo exige. Los taxistas son los responsables de asegurarte un paseo ameno con entretenidas conversaciones que te animarán durante el traslado.

Seguramente alguna vez te quedaste dormido o se te pasó la hora para ir al laburo o al estudio y tu gran salvación fue un viaje en taxi, ya que, gracias a la habilidad de los taxistas en buscar atajos, podés llegar a donde quieras. Este sistema de transporte es frecuente en todo el mundo; cada día, enjambres de autos amarillos llenan nuestras calles, aunque en otros países, el color varía.

A veces, el motivo de su uso no es precisamente por haberte quedado dormido. En muchas ocasiones, ocurren incidentes, por lo que es necesario ir al hospital de suma urgencia. Antes de que el sol salga, los laboriosos taxistas ya comienzan su trabajo, aunque algunos se quedan de guardia toda la noche.

El servicio de taxi es utilizado también para dar un simple paseo o salir a fiestas cuando el usuario no cuenta con un vehículo propio, aunque eso sí, todo depende de su bolsillo. También es una excelente opción cuando necesitás ir a un sitio y no conocés su ubicación exacta. Los taxistas, conocedores habituales de las calles y sitios del país, son GPS en carne y hueso, por lo que la llegada a tu destino está garantizada.

A veces, pasa desapercibida la ardua labor de los trabajadores taxistas. Noches en vela, tratar con pasajeros de carácter insoportable y el caótico tráfico son situaciones que atraviesan cotidianamente para llevar el pan de cada día a sus familias. Es admirable que, a pesar de estas dificultades, los taxistas a veces suelen entablar amenas conversaciones con sus pasajeros y son capaces de llenar de anécdotas un paseo aburrido.

En muchas películas, las referencias a los taxistas son varias y en la música es imposible no mencionar al cantante Ricardo Arjona con su clásica canción “Historia de taxi” en donde este famoso estribillo es coreado por sus seguidores: “¿Qué es lo que hace un taxista seduciendo a la vida?, ¿qué es lo que hace un taxista construyendo una herida?”. Estos conductores forman parte del paisaje urbano y te salvan de situaciones en donde la adrenalina y la falta de tiempo te demandan.

Así que, no está de más ser cordiales con los taxistas. Un saludo amable, un “mba'eteko pio” acompañado de una sonrisa, les anima a seguir trabajando, aunque no te percates de eso. Pensá que ellos pasan todo el día viajando con desconocidos y quizás lo único que necesitan es un oído atento que los escuche y una conversación amena que los motive mientras laburan en la jungla de cemento.

Por Víctor Martínez (18 años)