Si tenés fobia a las matemáticas, es posible que la discalculia te esté acosando

Este artículo tiene 8 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Tus bajas calificaciones en las matemáticas son por falta de dedicación en las clases o porque existen personas que no son amigas de los números debido a un trastorno llamado discalculia. A ellas sí les cuesta aplicar las matemáticas en sus vidas.

La discalculia es un trastorno del aprendizaje, específicamente relacionado con los números, para el cálculo mental y para el procesamiento matemático. Según la página web Vanguardia.com, este problema afecta aproximadamente al 5% de la población infantil; existen pocos estudios referentes al tema y muchas personas que padecen discalculia, pero no se acercan a los especialistas a fin de seguir un tratamiento.

Si siempre tuviste malas calificaciones en el colegio, no te preocupes, porque esta situación se puede revertir. Todos, en algún momento, no entendimos algún ejercicio matemático; tranquilo, que eso es normal, solamente te falta más dedicación. Por el contrario, muchos discalcúlicos se sienten frustrados al no comprender algún problema que requiere el uso de números a pesar de que se empeñen en captarlo.

"Un niño discalcúlico puede tener problemas para manejar dinero, comprender posiciones espaciales: arriba, abajo, adelante, atrás. Le cuesta adquirir nociones de tiempo: ayer, hoy, el fin de semana”, señaló Joanna Muñoz, psicóloga educacional, en una entrevista para el suplemento Salud de ABC Color.

Ser enemigo de los números no es sinónimo de una discapacidad intelectual. Una persona puede ser discalcúlica, pero demostrar un buen desempeño en biología, literatura u otra materia en la que se sienta identificada y cómoda. A veces, si le pedís que traiga 250 gramos de queso o medio litro de leche, tal vez no comprenda tu indicación y le complicás la vida.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

La discalculia y otros trastornos no deben ser un obstáculo para cumplir las metas propuestas. Thomas Edison, Benjamin Franklin y Pablo Picasso, entre otras personas sobresalientes, tuvieron algún problema de aprendizaje, pero eso no fue impedimento para que lleguen a hacer historia con sus respectivos talentos.

“El tratamiento de este trastorno es individual e incluye terapias con algún psicopedagogo que trabajará con las habilidades comprometidas, clases con maestra de apoyo escolar para asistir en el seguimiento de las tareas y aprendizajes académicos. En algunos casos también se requieren sesiones de orientación familiar para que los padres puedan ayudar a su hijo”, recomienda la psicóloga.

Todo es cuestión de superación; muchos discalcúlicos intentan mejorar su estilo de vida aplicando las matemáticas día a día. Así como ellos procuran, vos podés hacerlo, practicando lo que más te cuesta realizar.

Por José Peralta (19 años)