El cansancio del laburo más los pesados exámenes finales de la facultad, seguro te estresan bastante. Por eso, si tenés un gato como mascota, el mismo puede resultarte beneficioso para la salud.
La gatoterapia, como bien dice el nombre, es la manera de obtener resultados beneficiosos con la simple compañía de un gato en el hogar. Según profesionales, acariciar a un felino relaja al cuerpo, reduce el estrés y baja la presión arterial; suena loco que tu mascota actúe como médico y tenga la solución a estos problemas.
¿Quién alguna vez no amaneció pire vai un lunes? Para esos días en los que no aguantás nada por estar de mal humor, el remedio está en algún rincón de tu casa, ya que sintiendo el ronroneo de tu gato, tu estado de ánimo puede activarse positivamente a fin de hacer más llevadera la rutina.
Antes de adoptar una mascota, debemos tener en cuenta que cada animal necesita de cuidados como vacunas, comidas y, claro, mucho cariño. Algunos acostumbran a dejar de lado a su animal sin tener en mente que un perro, un gato o un lorito tienen vida propia y deben ser debidamente alimentados.
¡Atajate!, porque un estudio de un equipo científico de Arizona, Estados Unidos, del Center for Spleep Medicine, demostró que dormir todos los días junto a tu mascota mejora la calidad del sueño. Aparte del cariño que recibimos de nuestros animales, ya sea del perro o del gato, vemos que el fruto de su compañía trae beneficios para uno mismo.
Seguro pensás que al tener un felino rondando por tu casa, la misma quedará un desastre, con feos olores, pelos por todas partes y rasguños por el sofá de la sala. No obstante, en la mayoría de los casos, ni cuenta te vas a dar de tener un gato, ya que estos animales son considerados los más discretos y limpios entre las mascotas domésticas.
Pues bien, si el molestoso estrés y la ansiedad no desaparecen de tu vida, podés acercarte a tu gato y, en caso de no tener uno, hay otros cientos en la calle que esperan ser domesticados. ¡Ojo!, porque a los alérgicos solo les queda visitar al médico. ¡Animate, pues, a emplear esta cariñosa y sana técnica con tu felino preferido!
Por Ezequiel Alegre (17 años)
