Vale, con su triste rostro y extraña actitud, despertó la angustia de su profe

Esta es una historia de ficción: La extraña actitud de una alumnita y los moretones en sus brazos despertaron la preocupación de la profe Julieta, pues una niña afligida puede tener un trasfondo más sorprendente de lo que cualquiera puede imaginar.

https://arc-anglerfish-arc2-prod-abccolor.s3.amazonaws.com/public/P5MBTB577ZDN3EH5YLX3OP634U.jpg

Sonó la campana de entrada de la escuelita “La Conquista”. Los niños del séptimo grado corren de aquí para allá y, entre risas, se acomodan en sus lugares. La maestra entra en la sala y, en ese lugar que parecía tener un ambiente alegre, ella ve a una personita que, con su apagado rostro y algunas cicatrices semiescondidas, llama su atención.

Valentina era una niña que no compartía con sus compañeritos y, en el receso, prefería quedarse en el salón de clases. La niña, con su carita apenada, siempre expresaba tantas cosas, pero al mismo tiempo no decía nada.

Se desconocía el porqué de esa extraña actitud que la niña tenía y nadie se imaginaba lo que la misma vivía todos los días. A la maestra Julieta le inundaba la preocupación; ella no podía seguir compartiendo con Vale sin saber qué es lo que le pasaba y cuáles eran los motivos de la aflicción de su alumna.

PUBLICIDAD

La mamá de Vale trabajaba todo el día y el papá también, con la diferencia de que el señor tenía una “labor” ilegal. En el hogar de Valentina se ausentaban el amor y la tranquilidad; asimismo, hacían presencia las botellas en el piso, las malas palabras, los gritos y, por sobre todo, la violencia.

Detrás de la puerta, con lágrimas recorriendo su rostro y abrazada a su hermanito menor, Gustavito, pasaba Vale sus días; los golpes, las agresiones y ofensas ya eran muy comunes en su familia.

Un día, la profe Julieta decidió conversar, a solas, con Vale. La maestra se acercó y le pidió que se siente a hablar con ella. ¿Qué es lo que te pasa, che memby, por eso estás siempre tan triste?, preguntó la docente a Valentina. A lo que ella respondió: “Akyhyje, amombe'uro ndeve ikatu che túva ipochy ha che mbyepoti”, expresó la criatura con voz temerosa, mientras una pequeña lágrima mojaba su rostro.

La docente no se dio por vencida, pero tampoco pudo seguir la conversación porque notaba que a la niña le afectaba mucho. Con el corazón roto, la maestra buscó la ubicación de la casa de la niña y, sin saber con qué se encontraría, fue a averiguar qué es lo que sucede con Vale.

La profe Julieta llegó al domicilio de Valentina y escuchó gritos que provenían de la casa. La maestra, rápidamente, llamó a la Policía y entró a la residencia; vio los brazos morados de Vale y a su hermanito pidiendo ayuda. El padre tenía un garrote en una mano y una botella de cerveza en la otra.

Se escuchaban las sirenas de la patrullera; el papá trató de huir, pero la Policía lo alcanzó para detenerlo y darle fin a tanta tortura. La maestra abrazó a Vale y a Gustavito, preguntó si estaban bien y la niña respondió: “Ohoma upe che mbohasyva cheve ha che hermanitope ha ndakyhyjeveima”.

En el acta policial, que describe los hechos, se acusaba al padre de: abuso sexual, violencia intrafamiliar y venta de drogas.

Por Andrea Parra (18 años)

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD