En el 2012, monseñor Zacarías Martínez, entonces cura párraco de Luque, se levantó con una idea “loca”: ayudar a los jóvenes que aún se mantenían limpios del “pecado carnal” para que puedan seguir así y llegar vírgenes al matrimonio.
Fue así que nació la Asociación Virginidad, Castidad con Jesús y María (Vicajema), que prepara a jóvenes vírgenes y castos durante un período de 9 meses para que hagan la promesa de llegar así al matrimonio. Lourdes Cristalado es la coordinadora general de la Asociación en Luque y es quien acompaña a los chicos en la preparación.
El requisito más importante para hacer la promesa es mantener la virginidad y castidad, pero las personas que ya perdieron la misma y quieren dejar de caer en el pecado pueden participar de los encuentros que se realizan una vez al mes en el santuario Nuestra Señora del Rosario.
“Esa promesa la realizan en público, durante un campamento anual que coincide con la festividad del Divino Niño en septiembre. La idea que nació como algo medio “loco” para lo que es el pensamiento juvenil de hoy en día ha dado sus frutos al ver que muchas parejas jóvenes se compromenten a tener un noviazgo sano y santo”, expresa Lourdes.
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Como símbolo de la promesa, todos los adolescentes usan un anillo con la imagen del Divino Niño. Los grupos se dividen por edades; de 12 a 14 años, de 15 a 17, de 18 a 25 y desde los 26 en adelante están asesorados por dos matrimonios, una religiosa, dos docentes solteras y un sacerdote.
“Lo que nosotros hacemos es acompañarles en ese proceso de formación para que no se desanimen y sigan firmes con su promesa. Los encuentros siempre están marcados por la oración y la reflexión de la palabra de Dios”, explica la coordinadora.
La misión de los jóvenes que integran Vicajema es la de llegar a sus pares, invitando a chicos y chicas desde los 12 años en adelante a sumarse al compromiso. De esa forma, prevenir los embarazos adolescentes y la trasmisión de enfermedades sexuales, eso más que nada, es el objetivo principal del movimiento.
“La única forma de alejarse de las tentaciones es orando todos los días y permaneciendo lejos de las personas que quieren hacerte caer en la acción que se quiere evitar”, concluye. La oración es el arma más fuerte que tienen estos jóvenes para no bajar la guardia y continuar firmes con la promesa que hicieron a sí mismos y a Dios.
Por Romina Ferreira (18 años)
