Ayer viernes, el propio presidente de la República, Santiago Peña Palacios, firmó la orden general 80 mediante la cual dispuso el nombramiento del coronel Andrés Bareiro Morínigo como nuevo comandante del Batallón de Inteligencia Militar (BIMI), en remplazo del coronel Carlos Alberto Casco Balbuena.
El BIMI es una de las tres unidades operativas importantes que integran el Comando de Operaciones de Defesa Interna (CODI), instancia militar que depende directamente del Comando de las Fuerzas Militares (FFMM) y, este, de la Presidencia de la República.
Las otras dos unidades importantes del CODI son la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), que es el brazo operativo, y el Departamento Antisecuestro y Antiextorsión (DAS) de la Policía Nacional (PN), que así como el BIMI trabaja en la recolección de informaciones de inteligencia.
El coronel Bareiro venía desempeñándose como jefe de Estado Mayor del CODI, es decir, que era el segundo al mando, por detrás del comandante, general de Brigada Alberto Rufino Gaona García. Bareiro antes ya trabajó en el área de Inteligencia del CODI.
Según los datos, el propio general Gaona fue el que pidió al presidente Peña la destitución del coronel Casco, aunque la remoción en realidad habría sido ordenada y de hecho tuvo que ser consentida por el comandante de Fuerzas Militares, general de Ejército César Augusto Moreno Landaira.
Este cambio gestionado por el general de Ejército Moreno y el general de Brigada Gaona habría sido el resultado directo de una guerra interna entre los militares y, a la vez, una especie de vendetta contra el coronel Casco por la destitución del anterior comandante del CODI, general de Brigada Abel Eulogio Acuña Cabañas.
Este último, el general Acuña, sorpresivamente fue relevado de la Comandancia del CODI y enviado a retiro en setiembre del año pasado, tras ser aparentemente acusado por el entonces comandante del BIMI, coronel Carlos Casco, de haberse apurado para apretar el campamento del EPP en la Reserva Mbaracayú de Canindeyú.
La queja de Casco fue planteada en aquel momento ante el propio presidente, Santiago Peña Palacios. Incluso se habría hablado de supuestos hechos de corrupción en el manejo de los recursos del CODI.
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Aunque es cierto que en esa operación de julio del año pasado fue abatido uno de los miembros más representativos del EPP, Rubén Darío López Fernández, alias Loro, supuestamente si se coordinaba mejor el trabajo ya podrían haber sido eliminados todos los otros jefes de la banda armada, que de hecho escaparon tras un enfrentamiento.
Aparentemente, cuando eso, el comandante de Fuerzas Militares, general de Ejército Moreno, pidió la continuidad del comandante del CODI, general Acuña, pero por lo visto los argumentos que recibió el Presidente de la República fueron más convincentes.
Desde entonces, ante la evidente derrota que sufrió el comandante de las Fuerzas Militares contra el que era el comandante del BIMI, se acentuó la puja entre los militares que tenían acceso directo al Presidente de la República.
Sumario tras muerte de un sargento
El ahora destituido coronel Carlos Casco fue incluido a principios de este mes en un sumario ordenado por el comandante de las Fuerzas Militares, general de Ejército Moreno Landaira, por la muerte del sargento primero Raúl Osmar Agüero Morel, de 25 años, quien prestaba servicios en el CODI.
Este militar falleció a consecuencia de un disparo que sufrió aparentemente de manera accidental, mientras trabajaba de manera particular en la granja Ramonita, perteneciente a la ganadera brasileña Ramona Espinoza Leite viuda de Acevedo, situada casi al lado del cuartel del CODI, en la ciudad de Arroyito, departamento de Concepción.
En principio, se dijo que el coronel Carlos Casco habría forzado a ese militar a ir a trabajar en la granja, pero el resultado del sumario aparentemente tiende a exonerarlo de responsabilidad.
Al menos así ratificó hoy sábado el ministro de Defensa Nacional, general de Ejército retirado Óscar Luis González Cañete, quien siempre se mostró muy cercano al coronel Casco.
El ahora ya excomandante del BIMI, coronel Carlos Casco, también fue salpicado por el escándalo de Los Sobres del Poder, ya que por instrucciones del presidente Peña habría usado los equipos de polígrafo para investigar la supuesta desaparición de un paquete de dinero de Mburuvicha Róga, atribuida a una familia que trabajaba para la familia presidencial.
Antes de eso, también se divulgaron chats entre el coronel Casco y el ahora ya fallecido diputado Eulalio “Lalo” Gomes, en los que el militar supuestamente pedía dinero al parlamentario.
Lo cierto es que mientras los militares están distraídos en su guerra interna, el enemigo público número uno del CODI, la banda armada EPP, mantiene secuestrado desde el 21 de febrero pasado al productor sojero Almir De Brum Da Silva, de 31 años.
Almir fue capturado por los criminales cuando trabajaba en una plantación de la colonia Yerutí, distrito de Curuguaty, departamento de Canindeyú.
El ministro de Defensa, Óscar González, y el ahora excomandante del BIMI, Carlos Casco, eran precisamente los que más hablaban con la prensa sobre el plagio.
Ahora, el CODI debe resolver urgentemente su crisis interna para que llegue a entorpecer la investigación del secuestro y, pero aún, poner en riesgo la vida del cautivo.
