Abraham Cué, en la época de la dictadura, funcionaba como Delegación de Gobierno en Misiones. Se trata de un predio de cuatro hectáreas que originalmente era una granja, expropiada por el régimen, que impuso un monto muy bajo para su adquisición.
La vivienda y el predio de la excárcel de Abraham Cue perteneció a la familia Llano-Abran. Fue transferida bajo presión al Ministerio del Interior durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).
Los descendientes de Llano-Abran tuvieron que firmar el traspaso de la propiedad bajo amenaza. En esa época era delegado de Gobierno Juan Ruiz Díaz.
El sitio se convirtió en el batallón de seguridad de la Delegación de Gobierno de las Misiones. Allí funcionaba el cuartel policial y era el sitio en el cual se encerraba a los presos.
En abril de 1976, cuando empezó la represión denominada Pascua Dolorosa, los campesinos de las LAC de Misiones fueron arreados y torturados en las instalaciones. Atendiendo la expresión popular de esa época, la casona y el terreno quedaron bautizados como Abraham Cué, derivación del apellido Abran de la familia despojada.
Lea más: 50 años de la Pascua Dolorosa: memoria de la represión contra las Ligas Agrarias Cristianas
El lugar en la actualidad es considerado un excampo de concentración, ya que funcionó como centro de detención durante la represión contra campesinos de las LAC. Allí, numerosos detenidos fueron víctimas de una indescriptible extrema violencia, según recuerdan en la comunidad.
Durante la represión a las LAC, en abril de 1976, el lugar se convirtió en una cárcel clandestina donde eran trasladados los dirigentes campesinos detenidos en los operativos policiales.
No importaba si eran hombres o mujeres, ancianos o embarazadas: todos eran detenidos y llevados a ese sitio, donde sufrían distintas formas de tortura con la intención de sacarles información sobre la organización.
Lea más: Murió “Sapriza”, uno de los más crueles torturadores stronistas
Fulvio Llano, vecino del lugar, recordó que el edificio contaba con varias habitaciones donde eran encerrados los detenidos durante la represión. Señaló que los apresados eran obligados a sentarse en la galería del edificio, incluso en altas horas de la noche, y allí comenzaban los interrogatorios acompañados de torturas, en un ambiente de temor y profundo sufrimiento.

“Hoy vemos un edificio completamente transformado, ya que actualmente funciona como sede del Departamento de Prevención y Seguridad de Misiones. Sin embargo, en el pasado este lugar operaba como una cárcel, donde eran trasladadas las personas detenidas por la policía durante la dictadura. Allí se les sometía a torturas de diversas formas, especialmente durante las noches”, señaló.
En aquella época, solo mencionar el nombre de Abraham Cué ya generaba miedo y temor entre la población. De igual manera, la presencia de la camioneta Chevrolet Blazer roja, conocida como “Caperucita”, era suficiente para sembrar pánico, provocando que los pobladores corrieran a resguardarse en sus casas.
“En este lugar operaban principalmente Camilo Almada Morel, más conocido como Sapriza; Juan Crisóstomo Gaona y el jefe de Policía, José de Jesús Garcete. En la comunidad de Alcibíades Ibáñez Rojas también estaba Juan Pablo María, entre otros. Eran varios los personajes presentes en aquella época, cuyos nombres, con solo mencionarlos, ya generaban miedo entre la gente”, agregó Fulvio Llano.
Lea más: San Juan Bautista: recuerdan 50 años de la Pascua Dolorosa
El ex campo de concentración Abraham Cué encierra una gran historia entre sus paredes, marcada por episodios trágicos durante la represión a las Ligas Agrarias Cristianas. En su patio existía una zanja donde eran arrojados los detenidos como parte de los castigos.
En uno de sus relatos, José del Rosario Martínez Irala señaló que fue miembro de las Ligas Agrarias Cristianas y que cayó preso el 22 de abril de 1976, bajo la dirección del alias “Sapriza”, en Santa Rosa, Misiones.

Relató que fue trasladado primero a Abraham Cué y luego a la Tercera División de las Fuerzas Militares, asentada en la ciudad y que actualmente es conocida como la Segunda División de Caballería. Al día siguiente, nuevamente fue llevado a Abraham Cué, donde fue sometido a salvajes torturas.
Rosario Martínez se refirió a los hermanos Elixto, Policarpo, Francisco y Adolfo López Maidana, a quienes conoció cuando fue detenido en la cárcel de Abraham Cué en abril de 1979.

La última vez que los vio fue el 15 de mayo de ese mismo año, ocasión en la que pudo hablar con Elixto López Maidana, quien le manifestó que su situación era difícil y que había sido sometido a intensas torturas. Después de ese día, nunca más volvió a ver a los hermanos, quienes se presume fueron asesinados, ya que hasta la fecha se hallan desaparecidos.
Medio siglo después de aquellos hechos, Abraham Cué sigue siendo un símbolo del horror vivido durante la dictadura. Recordar lo ocurrido no solo honra la memoria de las víctimas, sino que también reafirma la necesidad de verdad y justicia, para que estos hechos no se repitan en en Paraguay.
