5 de septiembre de 2026
En principio, la “Justicia” paraguaya no es pronta ni barata. Empero, cuando el factor político entra en juego, sus actuaciones pueden acelerarse notablemente, en grave perjuicio de los desafectos al Gobierno de turno. En tal caso, la venda cae de los ojos de la diosa Astrea y su balanza pierde el equilibrio, con lo que se echa a perder la necesaria imparcialidad; en otros términos, se actúa según “la cara del cliente”. Hay fuertes indicios de que algo así está ocurriendo en casos que involucran a quienes han ejercido altos cargos públicos en los últimos años, sin pertenecer a la ANR o a su sector cartista. Utilizar la vara de la justicia como un garrote para los adversarios o convertirla en un salvavidas para los amigos, implica un alto grado de perversión, al que la ciudadanía no debe habituarse. Mientras los jueces y los fiscales sigan sometidos a los mandamases del momento, por cobardía, por comodidad o afán de lucro, el imperio de la justicia no será más que una quimera. Su solvencia moral e intelectual es imprescindible para que la Constitución y las leyes tengan vigencia efectiva: dar a cada uno lo suyo es condición necesaria para que reine la paz.