7 de enero de 2026

El primer lunes laborable de enero, las redes se llenan de fotos de escritorios, tazas de café y agendas recién estrenadas. Nadie lo reconoce abiertamente, pero entre el cansancio y la nostalgia navideña se cuela una sensación inesperada: alivio.


El sueño, ese estado de reposo en el que pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida, es una de las columnas fundamentales para mantener una buena salud física, mental y emocional. A pesar de su importancia, el mundo acelerado de hoy a menudo relega la calidad y cantidad del sueño a un segundo plano, subestimando el impacto que puede tener en nuestro bienestar.

El descanso activo es una práctica esencial para mantener el bienestar físico y mental, especialmente cuando las circunstancias impiden tomarse unas vacaciones. Aunque las pausas prolongadas son ideales para restaurar la energía, un descanso activo puede ofrecer beneficios similares y es más accesible en el día a día.


¿Disfruta de las vacaciones o las sufre? A veces, el exceso de planificación y de actividades hace que los períodos de descanso se conviertan en etapas de estrés, aseguran los especialistas, que explican como ‘quitar el pie del acelerador’, durante las semanas en las que hacemos un paréntesis en nuestra actividad habitual.