3 de febrero de 2026

Durante décadas, el trabajo se explicó con una fórmula sencilla: salario a cambio de tiempo. Pero esa ecuación se ha ido quedando corta. La pandemia, el auge del teletrabajo y fenómenos como la “gran renuncia” pusieron en primer plano una pregunta incómoda: ¿para qué trabajo, además de para cobrar?