1 de enero de 2026
Empezamos un nuevo año con esperanzas renovadas y muchos deseos de construir un Paraguay de oportunidades, de igualdad real, de salud y educación de excelencia, de justicia social, de vida digna y de menor corrupción estatal. Para ello debemos tener fresca la memoria de todo lo que pasamos durante el 2024. Un año caracterizado por la desvergüenza parlamentaria que día tras día traspasaba nuevos límites de asombro y decepción. Recordemos los escándalos por contratos y nombramientos inmerecidos de personas que no cumplían más que con “el requisito” de ser amigos, parientes o parejas sentimentales de senadores y diputados. Sumado a estos vergonzosos contratos y nombramientos sin concurso y con abultados salarios por el simple hecho de ser hijos de “nuestros representantes” electos, también fuimos testigos del despilfarro estatal del dinero público en viajes innecesarios, entre otros despilfarros.