8 de febrero de 2026

Gigantes tecnológicos, como Elon Musk o Google, apuestan por el espacio en una ambiciosa misión: desarrollar centros de datos orbitantes que aprovechan la energía solar. ¿Podría esta innovadora visión redefinir el futuro de la inteligencia artificial?

Lejos del fuego terrestre, el Sistema Solar alberga volcanes que escupen agua, amoníaco o metano a -180 °C. El criovulcanismo revela océanos ocultos bajo el hielo y ofrece uno de los escenarios más plausibles para buscar vida fuera de la Tierra.


Los gigantes tecnológicos están explorando un futuro en el que los centros de datos espaciales, impulsados por energía solar, podrían ser la solución a la creciente demanda de energía en inteligencia artificial, desafiando costumbres y planteando nuevos dilemas económicos y ambientales.


El polo oceánico de inaccesibilidad, conocido como Punto Nemo, es el área más remota del mar. Su aislamiento lo volvió un “cementerio” de naves y un laboratorio natural para entender reingresos, riesgos y huellas ambientales de la era espacial.