7 de enero de 2026
El río no perdona. No distingue entre expertos y aficionados, entre locales y visitantes. Sin embargo, todos los días, hombres, mujeres y hasta familias enteras se suben a embarcaciones precarias, sin chalecos salvavidas, sin las mínimas medidas de seguridad, como si el agua fuera un simple camino de tierra y no una amenaza silenciosa.