7 de marzo de 2026

La historia de vida de Gregorio Rolón (48), lejos de ser la de un simple sacristán de la parroquia María Auxiliadora, está rodeada de un sinnúmero de situaciones de puro acto de amor y de servicio al semejante. Es una persona muy querida en toda la comunidad y lleva más de 30 años trabajando con los religiosos. De manera diaria, se encarga del cuidado de la majestuosa Catedral y de hacer sonar las campanas cada vez que alguien fallece.