8 de febrero de 2026

Quien convive con perros lo sabe: a veces, al acercar la nariz a sus patas, aparece un olor inconfundible, parecido a los snacks tipo “Cheetos”, “Yes, Yes”, pororó o nachos con queso. No es una impresión aislada ni una broma de internet; tiene una explicación biológica bastante precisa y incluso un nombre informal en inglés: Frito feet (“patas a fritos”). ¿Por qué sucede?

El olor a mandarina puede ser refrescante y agradable, pero no siempre resulta bienvenido, especialmente cuando se impregna en superficies o manos después de haber pelado o comido la fruta. Si estás buscando formas efectivas de eliminar ese persistente aroma cítrico, aquí te presentamos algunos métodos sencillos y eficaces.



REINO UNIDO. Guiados por el prodigioso olfato de Joy Milne, el laboratorio de la profesora Perdita Barran en la Universidad de Mánchester desarrolla el primer test capaz de diagnosticar el silencioso mal de Parkinson antes de que se manifieste físicamente.
El dogma científico señala que los sistemas sensoriales de los animales están exquisitamente organizados y especializados; cada neurona olfativa tiene un solo tipo de receptor. Sin embargo, un nuevo estudio constata que esto no es así en los mosquitos, por eso son capaces siempre de oler a los humanos.