12 de febrero de 2026
Impecable el comunicado de la Federación Paraguaya de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas sobre la reforma de la Caja Fiscal, máxime cuando se trata de un sector que integra a la verdadera amplia mayoría trabajadora del país y, por ende, el que soporta proporcionalmente el mayor peso del financiamiento estatal. La Fedemipymes reclama nada más y nada menos que lo justo: que la reforma garantice la sostenibilidad del sistema, de modo a no cargar el déficit sobre las espaldas de la población, y que se equiparen los parámetros jubilatorios del sector público a los del sector privado, para que no haya en el Paraguay ciudadanos de primera y de segunda. La entidad tiene toda la razón: hay una sola reforma admisible, la que ponga en pie de igualdad a toda la fuerza laboral, pública y privada, y se asegure de que ningún sector se beneficie con privilegios a costilla de los demás.
Es de conocimiento público la notable voracidad parlamentaria, más allá de los colores. Aparte de gozar hoy de una “dieta” mensual de 29.606.840 guaraníes, cobran 3.168.000 como “gastos de representación”. En vista de que la idea de autodestinarse 5 millones de guaraníes mensuales para combustibles mereció el repudio ciudadano, ahora el senador Natalicio Chase (ANR, cartista) informó que sus colegas se proponen aumentar su gasto de representación trasladando allí el mismo monto rechazado para los combustibles. El cambio conllevaría la gran ventaja de un ingreso monetario contante y sonante, a diferencia de los cupos que no pueden convertirse en guaraníes. El senador Basilio Núñez y el diputado Raúl Latorre, ambos colorados cartistas, justifican este aumento pretendido en la necesidad de que los legisladores deben ser bien remunerados para no ceder a la tentación de corromperse. Sería interesante conocer en cuánto tasan su honestidad.

La mala calidad del gasto público le cuesta anualmente a las economías de América Latina y el Caribe (ALC) alrededor de US$ 220.000 millones, es decir, 4,4% de su Producto Interno Bruto (PIB). Con estos recursos perdidos, podrían construirse unos 1.225 hospitales con 200 camas, de acuerdo con estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, decía Santos Discépolo, sin imaginar que el Congreso paraguayo sería la réplica exacta del más despreciable cambalache donde la moral y la vergüenza se cotizan al valor de un paseo de playa o un boleto de avión. “Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón”, decía también el famoso autor argentino. Con total desfachatez, el presidente de la Cámara de Diputados, el cartista Raúl Latorre, trató de justificar el gasto de 14 pasajes a Estados Unidos, más 13 víaticos de los 15 diputados que viajaron, pagados con el dinero de todos los paraguayos. Quince diputados que ni siquiera han recibido una invitación oficial del Gobierno norteamericano pero que se han colgado de una conveniente oportunidad de realizar un viajecito, allí donde su líder no puede entrar, pero donde ellos son capaces de sacrificar hasta su propia vergüenza, si es que aún les queda, para dar un paseo y conocer algunos museos.
Sin vergüenza, sin moral y sin ética alguna, unos 15 diputados decidieron ir de tour a los Estados Unidos, sin invitación oficial pero financiados por todos los contribuyentes paraguayos a los que cada día se los estruja más en tributos impositivos para cubrir los excesos del gobierno cartista de Santiago Peña. Cuando falta poco más o poco menos de un mes para que se vayan de vacaciones nuevamente por más de dos meses, un grupo de parlamentarios consideró una idea maravillosa rabonear en la Cámara Baja y arremeter con un tour a los Estados Unidos, tomando un paquete que incluyó visitar otras ciudades en otros estados, además de acceder a paseos culturales, históricos y excéntricos como un crucero en el famoso río Potomac, que fluye a lo largo de Washington DC, la capital de los Estados Unidos. Sin una pizca de rubor, diputados hombres y mujeres se colgaron del presupuesto público, sostenido por todos los paraguayos.
El plan de quienes están ahora en el poder es sencillo y está a la vista: que todo siga como en los últimos años, con repartija de cargos públicos para los leales, manipulación de los tres poderes del Estado e instituciones extrapoder, difamar y perseguir a los críticos y aprovechar la ocasión para hacer negocios con información privilegiada y dinero del Estado.