28 de julio de 2026

Los datos recabados de fuentes oficiales permiten mirar a América Latina desde una variable clave: la productividad laboral anual aparente, entendida aquí como el PIB nominal dividido por la fuerza laboral. En términos simples, mide cuántos dólares de producto genera una economía por cada persona que participa en el mercado laboral, ya sea ocupada o desocupada. No es una medida perfecta, porque no calcula productividad por hora trabajada ni por trabajador efectivamente ocupado, pero sirve como aproximación para comparar la capacidad de cada economía de transformar trabajo, capital, tecnología e infraestructura en producción.

Cuando se habla de productividad laboral en Paraguay, más de una persona no puede abstraerse de poner en duda que en el país existiría una alta deficiencia, ya sea por informes realizados al respecto o simplemente porque las ofertas laborales no se compadecen con la realidad de una sociedad poco capacitada para responder a los requerimientos, cada vez más demandantes, de las empresas.