8 de febrero de 2026

La médica veterinaria Celeste Ortiz dice que las bufotoxinas son las toxinas liberadas por las glándulas del sapo, los signos de una intoxicación comienzan generalmente a los 15 minutos de haber entrado en contacto con el sapo. “Los sapos segregan las toxinas capaces de causar efectos clínicos en los animales”.
BUENOS AIRES (AFP). La venta de sapos y ranas (que entre sus alimentos tiene a los mosquitos) florece en Argentina a la par que crece la alerta por los virus del dengue y el zika y mientras el Gobierno admite que el insecto transmisor se ha mostrado resistente a fumigaciones.


