30 de abril de 2026

Quien convive con un gato lo ha visto varias veces: el animal duerme, mueve las orejas, sus patas “corren” en el aire y los bigotes tiemblan. La tentación es inmediata: “está soñando”. La ciencia, aunque no puede preguntarles qué vieron en ese sueño, sí ha logrado describir con detalle qué ocurre en su cerebro y en su cuerpo durante el descanso, y por qué esa actividad se parece tanto a la de los sueños humanos.