20 de mayo de 2026
El 13 de junio último, el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, inauguró la tercera y última etapa del acueducto chaqueño, que consta de 82 kilómetros de aductoras, de un reservorio en Mariscal Estigarribia y de una estación de bombeo en Filadelfia. Los trabajos para llevar al centro del Chaco el agua del río Paraguay, extraída en Puerto Casado, tenían que haber empezado en noviembre de 2012 y concluido el 15 de agosto de 2013, a un costo de 50 millones de dólares. Como es habitual en las obras públicas, el tiempo y el dinero invertidos han sido mucho mayores a los previstos en los contratos: los tubos empezaron a ser instalados recién en octubre de 2013 y siete años después ya se habían gastado más de cien millones de dólares, provenientes, en parte, de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Solo una de las empresas constructoras –la brasileña Edra Saneamento– fue sancionada con la rescisión del contrato, debido al enorme retraso y al sobrecosto resultante; los sucesivos ministros de Obras Públicas y Comunicaciones –Enrique Salyn Buzarquis, Ramón Jiménez Gaona y Arnoldo Wiens– creyeron innecesario dar explicaciones al respecto.