Exasesor de seguridad sueco, acusado de negligencia por olvidar documentos clasificados

/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2428

Helsinki, 11 mar (EFE).- El exasesor de seguridad del Gobierno sueco Henrik Landerholm ha sido acusado este martes de negligencia en el uso de información clasificada por la Fiscalía del Estado sueca, tras dejar atrás documentos clasificados que cayeron en manos de una persona con vínculos extremistas.

La Fiscalía del Estado confirmó en un comunicado que "un hombre de unos sesenta años" que con anterioridad trabajaba para el Gobierno ha sido imputado por negligencia en el uso de información secreta y agregó que la investigación preliminar fue realizada por el Servicio de Seguridad sueco.

Los hechos ocurrieron en 2023, cuando Landerholm, según la Fiscalía, dejó documentos con informaciones sobre la defensa y la seguridad nacional de Suecia en una taquilla que no estaba cerrada bajo llave.

Según documentos de la investigación citados por el diario 'Dagens Nyheter', los archivos fueron hallados por una mujer procedente de Georgia y con nacionalidad rusa que se hallaba bajo vigilancia de los servicios secretos por sus contactos con una organización islamista violenta.

Esta mujer abandonó posteriormente el país.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Landerholm renunció a su puesto como asesor de seguridad nacional a principios de enero, después de trascender lo que había ocurrido.

No se trata del único incidente de este tipo en el que se ha visto envuelto el exasesor, cuyo nombramiento ya había sido criticado por tratarse de un amigo de la infancia del primer ministro sueco, el conservador Ulf Kristersson.

Según 'Dagens Nyheter', en otra ocasión olvidó una libreta en una emisora de radio, así como su teléfono móvil en la embajada húngara, mientras que también perdió su tarjeta de acceso a las instalaciones gubernamentales.

Varios partidos de la oposición han exigido a raíz del caso que se investigue si la amistad entre Kristersson y Landerholm influyó en la decisión del Gobierno de no denunciar los hechos a la Policía.