Obispos de Ecuador llaman al Gobierno a actuar con "firmeza" frente a crisis de violencia

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Guayaquil (Ecuador), 20 abr (EFE).- Los obispos de Ecuador llamaron este lunes al Gobierno a actuar con "firmeza y justicia" para proteger a los ciudadanos frente a la crisis de violencia que se vive en el país andino, que cerró 2025 con un récord de 9.269 homicidios y registró entre enero y marzo 2.086.

"No podemos callar: la violencia ha entrado en nuestras casas, calles y escuelas. Quienes ejercen el poder tienen la obligación de proteger a sus ciudadanos con firmeza y justicia; no se puede negociar con la muerte ni acostumbrarse al miedo", dijeron los obispos en un comunicado.

Los prelados señalaron que el país vive "en medio de lo que el Papa Francisco llamó 'una tercera guerra mundial en pedazos'", y aseguraron que "ser artesanos de paz es la forma más exigente y heroica del amor".

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana emitió este comunicado el mismo día en el que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunció que a inicios de mayo entrará en vigencia un nuevo toque de queda nocturno en nueve provincias y cuatro municipios, para intensificar la lucha contra los grupos del crimen organizado.

La medida se aplicará en territorios con altos índices de violencia y que son clave en la ruta de narcotráfico, como las costeras Guayas, Manabí y Santa Elena; las tropicales Santo Domingo de los Tsáchilas y Los Ríos; la andina Pichincha, cuya capital es Quito; Esmeraldas y Sucumbíos, fronterizas con Colombia; y El Oro, fronteriza con Perú.

También estará vigente en La Maná (Cotopaxi), Las Naves (Bolívar) y Echeandía (Bolívar) y La Troncal (Cañar), a donde las bandas criminales se han desplazado con mayor fuerza en los últimos meses.

De acuerdo a Noboa, esta medida se pondrá en marcha "reconociendo los resultados de las fuerzas del orden en el último estado de excepción", ya que entre el 15 y el 30 de marzo hubo un primer toque de queda que, según el Gobierno, permitió reducir los homicidios en un 28 % en todo el país, aunque dejó más detenidos por infringir la restricción que ligados al crimen.

Los obispos también denunciaron en su comunicado que en el país hay "otra violencia más silenciosa pero igualmente cruel: la pobreza creciente y el desempleo que condena a millones de familias a vivir en la angustia del presente y ser presa fácil de grupos de delincuencia organizada".

Por lo que exigieron al Estado que "invierta en educación de calidad, salud accesible a todos y trabajo digno".