La empresa Valtori fue objeto de un ataque informático a finales de enero, en el que quedaron expuestos datos de más de 50.000 teléfonos móviles estatales utilizados por funcionarios de Ministerios y fiscalías, entre otros.
Según admitió la compañía al hacer público el ataque, éste logro comprometer informaciones personales como nombres propios, direcciones de correo electrónico y números de teléfono, así como informaciones técnicas de los dispositivos.
La investigación, que comenzó el 2 de febrero, se centró en la calidad y el contenido de los datos expuestos, explicó la policía, que señaló que desde entonces ha surgido una imagen más clara de la información robada, lo que ha llevado a que se añada una categoría criminal adicional, la de espionaje, a la de filtración de datos agravada.
"Es posible que al combinar la información contenida en los datos se puedan crear informaciones nuevas que afecten la seguridad de Finlandia y le causen perjuicio", declaró el inspector Aku Limnell.
La policía no quiso proporcionar por el momento informaciones sobre el posible sospechoso o el método a través del que fueron expuestos los datos.
"El objetivo y la meta de la investigación preliminar es determinar el curso de los eventos y el perpetrador. Para alcanzar este objetivo, estamos cooperando estrechamente con autoridades nacionales e internacionales", dijo Limnell.
