Las mejores escuelas de surf para principiantes en Santa Teresa, Costa Rica

Santa Teresa, Costa Rica.
Santa Teresa, Costa Rica.Shutterstock

Entre selva, arena dorada y atardeceres casi hipnóticos, Santa Teresa se ganó un lugar en el mapa del surf mundial. En la costa oeste de la Península de Nicoya, sobre el Pacífico de Costa Rica, este antiguo pueblo de pescadores se convirtió en refugio de viajeros que llegan con una misma idea en mente: subirse por primera vez a una tabla y dejar que la ola haga el resto.

Dónde queda Santa Teresa y por qué es un imán para aprender a surfear

Santa Teresa se encuentra en la provincia de Puntarenas, en el extremo sur de la Península de Nicoya, una franja de tierra costarricense que se interna en el océano Pacífico. El poblado se extiende a lo largo de una ruta costera de ripio y asfalto liviano, conectando varias playas continuas: Playa Carmen, Santa Teresa y, más al norte, Playa Hermosa.

Santa Teresa, Costa Rica.
Santa Teresa, Costa Rica.

Desde San José, la capital de Costa Rica, el viaje combina ruta y ferry por el Golfo de Nicoya hasta llegar al puerto de Paquera, y de allí se sigue por camino terrestre hacia la costa.

Otra opción muy usada es volar en avioneta hasta el pequeño aeropuerto de Tambor y completar el recorrido por ruta entre colinas, palmeras y vistas al mar.

El aislamiento relativo de Santa Teresa contribuye a su encanto: un solo camino principal paralelo al océano, cafés y sodas típicas escondidas entre árboles, y senderos de arena que desembocan directamente en el rompeolas.

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Todo gira alrededor del mar, y el surf es casi un idioma común.

Primeras olas: cómo es aprender a surfear en Santa Teresa

Para un principiante, uno de los grandes atractivos de Santa Teresa es la combinación de playas amplias, fondo de arena y olas constantes durante gran parte del año.

Santa Teresa, Costa Rica.
Santa Teresa, Costa Rica.

La variedad de picos a lo largo de la costa permite que en un mismo tramo convivan surfistas experimentados y quienes se paran por primera vez sobre una tabla.

Las clases suelen comenzar en la arena, bajo la sombra de algún árbol. Instructores locales y extranjeros explican cómo posicionarse en la tabla, cómo remar, cómo ponerse de pie y cómo leer la ola. Luego llega el momento de entrar al agua, casi siempre con tablas largas y estables, ideales para los primeros intentos.

El ambiente en el mar suele ser relajado y paciente. No es raro ver grupos de amigos, familias, parejas y viajeros solos compartiendo el mismo objetivo: lograr esa primera ola completa hasta la orilla.

Las escuelas de surf que marcan el ritmo en la arena

Aunque el pueblo parece pequeño, la oferta de escuelas de surf en Santa Teresa es sorprendentemente amplia. Para quien se inicia, estas son algunas de las más buscadas a la hora de aprender:

En el corazón de Playa Santa Teresa, Del Soul Surf School se especializa en principiantes y niveles intermedios. Sus instructores combinan teoría básica en la arena con sesiones en el agua en horarios de marea tranquila, aprovechando las secciones más suaves del beach break.

Santa Teresa, Costa Rica.
Santa Teresa, Costa Rica.

Es habitual ver sus tablas largas alineadas frente a la playa al amanecer o al final de la tarde, cuando el sol baja y el mar refleja tonos anaranjados.

Más cerca de Playa Carmen, uno de los sectores más tradicionales del pueblo, Zopilote Surf Camp propone una experiencia donde el surf estructura los días. Sus clases introductorias están pensadas para quienes nunca se subieron a una tabla: desde cómo manejarla en la rompiente hasta las primeras maniobras para seguir la ola.

El entorno se completa con áreas comunes y espacios de encuentro donde circulan anécdotas de mareas y swells pasados.

Quienes buscan combinar la energía del mar con momentos de descanso consciente suelen elegir propuestas como Believe Surf & Yoga, que integra clases diarias de surf para principiantes con sesiones de yoga en decks elevados entre árboles.

Esta combinación se repite en varios puntos de Santa Teresa y se convirtió ya en parte del sello local: días que empiezan con una remada y terminan con respiraciones profundas frente al atardecer.

En el sector más concurrido de la playa, Banana Beach Surf School se apoya en su ubicación frente al mar para ofrecer clases casi al pie de la ola. Desde aquí se accede rápidamente tanto a zonas más suaves para principiantes como a picos algo más desafiantes para quienes avanzan en pocos días.

Las clases en grupo, habituales en época alta, se alternan con lecciones privadas para quienes prefieren un enfoque más personalizado.

En la zona norte, cerca de Playa Hermosa —una de las favoritas de quienes dan sus primeros pasos por su amplitud y su ambiente tranquilo—, distintos surf camps y escuelas organizan semanas completas de aprendizaje, con alojamiento, desayuno y dos sesiones de surf diarias.

Este modelo de “retiro surfer” se volvió una de las formas más elegidas de vivir el destino: llegar sin saber pararse en la tabla y, al cabo de varios días, ya entender mareas, direcciones de swell y picos favoritos.

La dinámica general es similar en casi todas las escuelas: clases de entre una hora y media y dos horas, todo el equipo incluido, y horarios adaptados a las mejores condiciones del día. Muchos instructores son bilingües, lo que facilita la experiencia a viajeros de distintos países.

Cuándo viajar a Santa Teresa y cómo es el clima

La costa del Pacífico de Costa Rica tiene dos grandes estaciones bien marcadas. La época seca, entre diciembre y abril, ofrece días de sol prácticamente garantizado, cielos despejados y un mar de tonos turquesa y azul intenso. Es un período especialmente buscado por quienes se inician en el surf, ya que la visibilidad es excelente y las jornadas se aprovechan de principio a fin.

Santa Teresa, Costa Rica.
Santa Teresa, Costa Rica.

Entre mayo y noviembre llega la temporada de lluvias, también conocida como estación verde. Las mañanas suelen ser luminosas y los chaparrones se concentran habitualmente en la tarde o la noche, dejando un paisaje de selva más densa y tonalidades intensas en el follaje. Muchos surfistas eligen estos meses por la consistencia del oleaje y porque el pueblo se siente un poco más tranquilo.

Santa Teresa, Costa Rica.
Santa Teresa, Costa Rica.

Para principiantes, los meses de transición —noviembre, diciembre y los primeros tramos del año— combinan muy buenas condiciones de mar, temperaturas cálidas y un ambiente animado pero aún manejable en cuanto a movimiento de viajeros.

La temperatura se mantiene estable durante todo el año, con máximas que suelen rondar los 28 a 32 grados. El mar, templado y agradable, permite surfear sin traje de neopreno, algo que realza la sensación de libertad al deslizarse sobre las olas.