"Los turistas han empezado a cancelar. Solo tenemos el 50% de las habitaciones ocupadas en marzo, uno de los meses de mayor actividad turística del país tras la tensión en Oriente Medio", explicó un dueño hotelero de Katmandú, Mandip Giri, a EFE.
Los operadores del sector afirman que la caída se alargará durante la mayor parte de la temporada de primavera, que dura hasta mayo y suele representar aproximadamente un tercio de las llegadas anuales de turistas, que se sitúan en torno a los1,1 millones.
La conectividad aérea se ha visto gravemente afectada después de que los vuelos procedentes de los principales países del golfo Pérsico fueran suspendidos desde el 1 de marzo.
El conflicto regional amenaza la emblemática temporada de ascenso al Everest y otros ochomiles justo cuando miles de montañeros se disponían a viajar a Nepal para el pre-monzón, el periodo de mayor actividad económica y deportiva del año.
"Tenemos alrededor del 60 por ciento de cancelaciones para los excursionistas en marzo. Esto es enorme. Si la guerra no cesa, será perjudicial para el turismo de Nepal, clave para la economía", añadió Guragain.
Según la Autoridad de Aviación Civil de Nepal, se han cancelado casi 400 vuelos procedentes de los Emiratos Árabes Unidos y Catar en el último mes, dos puntos de tránsito claves en la conexión de Nepal con Europa y Norteamérica que concentran el grueso de los viajeros.
"Durante los últimos seis meses, la gente que trabaja en el sector turístico finalmente había empezado a sentir esperanza. Ahora hay una guerra. Esto será terrible para la economía", afirmó a EFE el director ejecutivo de la Junta de Turismo de Nepal, Deepak Raj Joshi.
El turismo sigue siendo un pilar fundamental de la economía de Nepal, contribuyendo con aproximadamente un 7 % al producto interno bruto. En 2023, el sector generó aproximadamente 2.500 millones de dólares y sustentó más de 1,19 millones de empleos directos e indirectos, lo que representa el 15,2 % del empleo total, según el Banco Mundial.
