Esta vez vamos a ocuparnos, como lo hicimos la semana anterior, de la selección paraguaya, que en estos momentos disputa la Copa América en ciudades de Argentina.
Solo tres ediciones de la Copa se han disputado sin sede fija, y una de ellas fue la de 1979. Fue la segunda que se disputaba de esa forma después de la de 1975, que había sido ganada por Perú. Esta competencia tuvo varios cambios en cuanto a su forma de disputa, tanto que tras la edición de 1967, ganada por Bolivia en La Paz, reapareció con un nuevo formato en 1975.
Aquella vez, la Confederación Sudamericana de Fútbol había decidido que la Copa se dispute cada cuatro años. Argentina venía de ganar su primera Copa Mundial en 1978, y bajo la conducción de César Luis Menotti, el albiceleste ponía un equipo diferente con relación al que jugó en el '78 la Copa FIFA.
Y vaya si Argentina ponía un equipo diferente: ese año debutaba en el torneo un tal Diego Armando Maradona en un clásico ante Brasil. No brilló en ese torneo porque Argentina no pasó la primera fase.
Pero hablando del torneo en sí, Perú como último campeón ingresaría recién en la etapa semifinal, mientras las nueve selecciones restantes se dividían en tres grupos. La Albirroja fue a parar al Grupo 3 junto a las selecciones de Ecuador y Uruguay.
El primer partido de Paraguay estaba marcado para el 29 de agosto y se disputó en el Estadio Atahualpa de la ciudad de Quito. Ese día, los quiteños llenaron el estadio para ver a su equipo. Paraguay ponía en la cancha la base del Olimpia, campeón de América.
Alicio Solalinde y Roberto Paredes en defensa, más el mediocampo y la delantera titular de Olimpia figuraban en el equipo de Paraguay, que formó con: Roberto Fernández; Alicio Solalinde, Roberto Paredes, Cristín Cibils y Juan B. Torales; Luis Torres, Carlos Kiese y Hugo Talavera; Evaristo Isasi, Enrique Villalba y Osvaldo Aquino. También jugaron Arecio Colmán y Aldo Florentín.
Paraguay comenzó la Copa de la mejor manera posible, porque jugando en la altura de Quito derrotó al local por 2-1 con goles de Hugo Ricardo Talavera y Alicio Solalinde. Y después de disputarse el segundo partido del grupo fue mucho más importante el triunfo paraguayo, Ecuador le ganó 2-1 a Uruguay, también en Quito.
En los primeros días de setiembre sería el segundo match de la Albirroja. Más arriba decíamos que en esta Copa debutó Diego Armando Maradona en Argentina; Paraguay también hacía debutar a otro fuera de serie, Julio César Romero, el segundo Romerito del fútbol paraguayo, porque como decíamos en la entrega anterior, el que llevó ese apodo por primera vez fue otro campeón con la Albirroja, Juan Ángel Romero.
Ecuador visitaba el Defensores del Chaco y Ranulfo Miranda presentó varios cambios con relación al partido que se jugó en Quito. Claro, la revancha se jugó más de un mes después y con la posibilidad de llevar a otros jugadores. La novedad, sin dudas, fue Julio César Romero, quien ese año tendría una actuación en el Mundial Juvenil de Japón.
El triunfo fue otra vez para los nuestros con un gol del que luego sería uno de los goleadores de la competición, Eugenio Morel (el padre de Claudio Morel Rodríguez). El otro tanto del 2-0 lo anotó Juvencio Osorio.
En una muy buena situación quedaba Paraguay, a la espera de los dos partidos contra Uruguay para definir al clasificado a las semifinales. Una semana después del juego ante los ecuatorianos se venía Uruguay al estadio de Sajonia.
Unas 25.000 personas asistieron al Defensores esperando ver el triunfo y la clasificación paraguaya que, sin embargo, debía esperar seis más ya que fue un empate 0-0. Eugenio Morel fue el ídolo del Centenario al marcar los dos goles del empate a dos que depositó a Paraguay en las semifinales para verse las caras con un conocido: Brasil.
Y a partir de esas semifinales comenzaron a aparecer jugadores que serían muy importantes para la obtención del título. Juan Espínola, Milciades Morel, el capitán Aldo Florentín, Flaminio Sosa, entre otros. La base continuaba con Roberto Fernández, que hasta ahí había jugado todos los partidos de Paraguay al igual que Cristín Cibils y Juan Bautista Torales.
La primera semifinal se disputó en el Defensores del Chaco. Según las crónicas de la época, unas 50.000 personas colmaron las tribunas del estadio para ver este partido. Estas personas vieron uno de los goles más hermosos marcados por la Albirroja.
Eugenio Morel recibió el balón en las cercanías del área chica del arquero de Brasil, el famoso Leão; Morel le paró con el pecho y de chilena anotó el tanto hacia el arco norte para el delirio de los paraguayos. Fue un gran partido y gran triunfo de nuestra selección por 2-1, Hugo Ricardo Talavera marcaba el otro tanto de Paraguay. Palinha fue el autor del gol de Brasil. Se venía la revancha en el Maracaná y la posibilidad de dejar en el camino una vez más al poderoso rival en la Copa América.